martes, 24 de noviembre de 2015

Sobre el respeto por lo público.

El otro día leí un artículo que hablaba sobre por qué los niños japoneses tenían que limpiar sus colegios, como parte de su educación. Aquí el link a la noticia de la BBC.

«“En la escuela, un alumno no sólo estudia las materias, también aprende a cuidar lo que es público y a ser un ciudadano más consciente”,  explica el profesor Toshinori Saito.»

«"Desde tiempos antiguos, las escuela y los maestros son respetados. Los alumnos aprenden a cultivar un sentimiento de amor y agradecimiento hacia la escuela", dice Emilia Mie.»

Este artículo fue escrito para los lectores de Brasil, pero creo que vale igual para los españoles. Es evidente que hay un problema en lo que respecta al respeto por lo público, creo que todos podemos poner varios ejemplos enseguida. Pero en este artículo se habla de dos cosas importantes: lo público y el respeto a los profesores. Voy a hablar solo del respeto por lo público, porque lo de los profesores merece un escrito aparte.

Trabajo en una institución pública, en una biblioteca. Como bibliotecaria me toca ordenar los libros de las estanterías. Se me cae el alma cuando los veo destrozados, tirados, rotos…Hacemos lo que podemos poniéndoles celo, forrándolos, pegándolos…Pero nada, es inútil, muchos están en mal estado.

Me enfada mucho cuando les veo entrar como energúmenos, corriendo a coger los libros, sin importarles que se caigan, que sus hojas se arranquen… Me dan ganas de decirles “Si tratáis así a los libros no quiero ni pensar cómo tratáis a las personas”. Porque sí, de verdad que tiene mucho que ver el cómo tratamos un bien que es de todos, con cómo tratamos a las personas, porque también nosotros somos un bien de todos.

También me cabrea mucho la gente que trae los libros con mucho retraso y sobre todo dos casos: a los que, encima, les importa un carajo y los que lo entregan tarde cuando tienen una reserva de otra persona. No sé a vosotros, pero a mi me parece una falta de respeto tremenda por lo público y por los demás. Me he visto muchísimas veces perjudicada por personas que no han entregado el libro cuando debían hacerlo.

Pero el artículo habla de la limpieza y seguro, seguro, que recordáis a alguien tirando cosas al suelo, escupiendo, destrozando lo que es de todos y que habéis escuchado la siguiente frase “es que sino lo hago los barrenderos pierden su trabajo, que para eso están, para limpiarlo”. Os suena ¿verdad? He visto a madres y padres decirle a sus hijos “Nah, tíralo al suelo” ante mi estupor…

Creo que todo viene de un fallo bastante gordo en la definición que tenemos de lo público. Lo público no es eso que está para servirte a ti, como individuo, no es tuyo. ¡Oh!, espera, sí, sí que es tuyo, porque lo pagas, como los demás. Es tan tuyo, como mío y yo lo mío lo cuido, porque es mío, porque quiero que me dure y disfrutarlo y que esté bien. ¿Vosotros no?

Se produce una duplicidad curiosa. Lo público me sirve a mí, pero no es mío, porque yo no lo he pagado (irónico) directamente, por lo tanto no lo considero de mi propiedad y eso me da permiso para no tratarlo como si fuera algo que hubiera adquirido yo directamente. ¿No os parece un tanto extraño? ¿No pensáis en un montón de ejemplos? La corrupción en la política también responde a este planteamiento, si lo pensáis. Robo dinero público, porque no es mío directamente, y como no es mío directamente lo puedo robar sin sentirme culpable… (es el colmo de la desfachatez). Pero esto da para una tesis. Volvamos al artículo.

Habla de limpieza, habla de niños que son educados en el respeto por su espacio compartido. ¿Os parece mal que la limpieza forme parte de su formación? ¿No creéis que eso les hace ser más conscientes de que lo que usan es tanto suyo como de los demás y que por tanto es conveniente cuidarlo?

Pero en la misma noticia habla del intento por aplicar ese tipo de educación en Brasil y el fracaso por la denuncia de abuso. No creo que a esos niños les haga ningún mal limpiar lo que ensucian, sobre todo porque no sustituyen en ningún caso a las personas que limpian, que probablemente usen productos más específicos de limpieza. Por las fotos creo que los niños solo pasan la escoba y la mopa, pero que no juegan con productos químicos.

Cuando voy a algún baño y veo que está lleno de pis, fuera de la taza, todo lleno de papel, sucio, etc. pienso, vaya, si lo tuviera que limpiar la misma persona que lo ha hecho seguro que tenía más cuidado ¿no creéis? Las personas que limpian no tienen por qué limpiar tu mierda, están para desinfectarlo, para poner papel higiénico, u otras cosas, pero sinceramente creo que limpiar determinadas guarradas puede evitarse…

Madrid tiene una cantidad de papeleras tremenda, de las ciudades con más papeleras del mundo, seguro. Y sin embargo, no es raro encontrarte porquería por ahí repartida, incluso cerca de una papelera.

Recuerdo en Italia, en un botellón en una plaza, que había solo unos contendedores. Bien la mayoría de la gente se levantaba y tiraba sus botellas al lugar correspondiente. Las únicas personas que no lo hicieron de toda esa plaza fueron españoles, que pasaron de levantarse a tirarlo y lo dejaron en el suelo y encima, después de destacar lo limpia que era la gente. En los pocos botellones que he estado, me ha llamado siempre la atención la desidia, la actitud vaga y perezosa de la gente, que teniendo contenedores a 5 metros, preferían tirarlo al suelo. ¿No creéis que si se limpiara todo después de terminar el botellón no habría tantos problemas para que dejaran celebrarlo sin problemas? Porque no hace falta más que venir un viernes por la mañana o un lunes por la Universidad para ver el asco que da e ir intentando no pisar los cristales, las botellas, las bolsas de plástico y ver los contenedores casi vacíos al lado.


Que hay un problema grave de respeto a lo público, creo, que es indiscutible. Solucionarlo, no sé, a mi no me parece tan complicado. ¿Qué opináis?

martes, 3 de marzo de 2015

Sobre la valentía.

Proliferan últimamente muchos testimonios de personas que han conocido o tratado a Ángel Gabilondo, pues yo, no voy a ser menos.

Tuve la fortuna de encontrarme con él hace una semana cuando salíamos los dos de nuestras respectivas clases. Él como profesor, yo como alumna de Máster, nos encontramos en el pasillo y no pude resistir la tentación de dirigirme a él, para darle la enhorabuena por su elección/decisión de ponerse al frente de la candidatura del PSM, para las próximas elecciones.

Fueron cinco minutos, no mucho más, lo que tardamos en recorrer el pasillo hacia la puerta, que abrió él y sostuvo para que pasara yo primero, (todo un caballero) salir de la facultad y despedirnos, al tomar caminos diferentes. Pero esos cerca de cinco minutos me resultaron provechosos reflexivamente hablando. Me dio un montón de temas sobre los que pensar. Uno de ellos la valentía.

El tema salió cuando me preguntó mi nombre, “Andrea”, le dije. Él me contestó diciéndome que era un nombre bonito, yo, que eso era relativo, pero que al menos el significado que yo le daba sí me gustaba. Me preguntó por el significado y yo le conté que en griego existe una palabra andreia escrita en alfabeto latino, que significa valentía. Normalmente se vincula mi nombre a andros, que significa hombre. Cuando descubrí en el instituto andreia me pareció más lógico vincularla a mi nombre, puesto que solo habría perdido una letra y era una palabra femenina, aunque vinculada solo a los hombres, que eran los únicos que podían demostrar la valentía, puesto que eran los que guerreaban.

Curiosamente en euskera significa mujer. Es gracioso, porque en Grecia es un nombre de hombre y tiene sentido su significado masculino, mientras que en España es nombre de mujer, como la palabra en euskera. En castellano siempre se me ha dicho que es simplemente el femenino de Andrés, que de hecho es mi santo. No sé si los filólogos estarán de acuerdo o no, pero a mí me gusta más el sentido que yo le he dado, así que es con lo que me quedo.

No le solté exactamente este sermón, pero el resumen sí. Terminó la conversación sobre este tema cuando salimos a la calle, momento en el cual íbamos a tomar cada uno nuestro camino, yo hacia el tren, él, hacia el parking o el autobús, no lo sé. Pero antes de despedirnos, se paró, me miró y me dijo algo así como “No entiendo por qué últimamente todo el mundo me llama valiente”. No recuerdo la frase exacta, pero la idea era esa, por qué le llamaban valiente por haber tomado la decisión de presentarse como candidato. A mi lo único que se me ocurrió en aquel momento fue decirle, que me parecía normal que se lo dijeran, porque teniendo en cuenta los tiempos que corren, pensando en el panorama de la política actual, es de valientes meterse en un fregado voluntariamente. Él me dijo que no era valiente, sino que tenía convicciones, convicciones de que podía hacer algo bueno con su decisión. Lo comparto, aunque me sonó panfletario y fue lo que menos me gustó de la brevísima conversación.

Más tarde, en el tren de camino a casa y durante esta semana, le he estado dando vueltas a la conversación y he descubierto que fallé en la respuesta, fui muy obvia, cuando quizás me pedía ir más allá. Y creo que he llegado un pelín más allá.

Relacionado con acontecimientos recientes de mi circunstancia vital, me di cuenta hace tres o cuatro semanas, de que había perdido la valentía para reclamar mis derechos, la razón, cuando la tenía y no permitir que pasaran por encima de mi. Me di cuenta de que había perdido el espíritu guerrero y luchador que tuve durante el colegio y el instituto, donde montaba huelgas que secundaba solo yo, cuando había algo que no me gustaba. Protestaba cuando consideraba que algo no estaba bien o perjudicaba a los demás. Pero desde que entré en la Universidad me he dejado arrastrar y me he dejado caer, hasta el punto de preferir dejar mis estudios a tener que meterme en líos de denuncias y reclamaciones. De no ser por mi familia, amigos y mis maestros, me hubieran comido, aún teniendo yo la razón, como se ha comprobado.

Tras este mal trago caí en la cuenta de que no quedaba en mi nada de lo que había de joven. Con la edad también se calma uno, pero lo de no dejarte pisar deber ser algo que se tiene siempre.

En definitiva, la conversación con el profesor Gabilondo y mi experiencia me llevaron a plantearme qué era en realidad ser valiente y coincido ahora con el profesor, él no es valiente por haberse presentado. Será valiente, seguro para muchas otras cosas, pero en este caso, no, no lo es.

La valentía creo que la aplicamos a personas que se enfrentan a algo que da miedo, puede hacer daño o causar pérdidas, incluida la propia vida. El profesor Gabilondo no va a perder la vida, ni su trabajo, ni su familia, ni creo que le vayan a hacer daño (espero). Como mucho perdería tiempo y eso no implica la valentía sino capacidad para posponer otras cosas, y tampoco creo que lo vaya a perder. Tampoco se mete en una situación que de miedo, a priori. Todo personaje público está expuesto al insulto, al ataque psicológico e incluso a veces físico, pero no veo al profesor Gabilondo posible víctima de esto, tampoco creo que le afecte en demasía el insulto. A demás, ya es un personaje público, no cambia en esencia su estatus en la sociedad, es alguien conocido, que fue ministro…

Entiendo a la gente que le llama valiente, porque cuando nos ponemos en su lugar nos parece una empresa, la que toma, difícil, costosa, y ante la que yo, por ejemplo, no sé si me vería con fuerzas con todo lo que hay a mi alrededor. Pero yo soy un ser anónimo, no estoy metida en política, no aspiro a eso. Quizás otros me llamen valiente por hacer otro tipo de cosas que para mi no suponen ningún riesgo aparente. No lo sé.

Le llamaría valiente si como exministro de educación y cultura apareciera en Irak a tirar de las orejas a los que han destruido piezas arqueológicas o quemado libros. Eso no sé si es valentía o temeridad, el justo medio aristotélico lo decidiría. Valientes son los bomberos, que se meten en el fuego, eso les causa daños y pérdidas, pero lo hacen. Valiente es el que se tira al río o al mar a salvar a otra persona o a un animal, porque puede acabar con su propia vida. Son situaciones que ponen en riesgo a la persona y que atentan contra el instinto de supervivencia. Así lo veo yo.

Hay otros tipos de valentías, no tan radicales, por ejemplo, la valentía de declarar el amor hacia otra persona. Cuando tomas la decisión, sabes que puedes resultar dañado e incluso perder a esa persona de tu vida. La valentía de opinar cuando estás en un contexto en el que sabes que se te va a reprochar. Valientes han sido, y por desgracia algunos lo siguen teniendo que ser, aquellos que se inscriben bajo el LGTB. Y son solo algunos ejemplos, de miles.
No siempre la valentía implica algo físico, a veces es solo emocional, aunque hace daño igual.

La decisión tomada por el profesor puede llevarle a disgustos, desavenencias, etc. que pueden tener una repercusión física y desde luego que será así, veremos el desarrollo de las ojeras y la cara de cansancio. Es un reto, es algo que le hará emplear tiempo, que tendrá que quitar a otras cosas, pero, objetivamente, no creo que exista un riesgo real, es más, creo que es una experiencia que le va a dar más que quitar.

No es que esté llamando cobarde al profesor, no. Uno es cobarde cuando ante una situación en la que se requiere valentía, no actúa conforme a ella. En este caso es que no existe tal situación, a priori.

Me puedo equivocar, como siempre. Puede que mi pensamiento en realidad se halla quedado igual de corto que antes, o más que probablemente, más corto. Siempre hay muchas formas de ver las cosas y de actuar frente a ellas. Yo admiro la decisión del profesor, porque sí, me parece que hay que tener ganas de meterse ahora en campañas electorales, pero, si alguien tiene la capacidad de hacerlo, si alguien siente que puede aportar algo positivo a la situación política de España, que es vergonzosa, ¿por qué no? Parece casi obligatorio ¿no? Me parece loable y estoy encantada con su decisión, precisamente porque considero que sí es una persona que puede aportar razón, lógica, educación, valores, etc. a un panorama político donde prima la chabacanería, la sinrazón, el insulto,… en definitiva, una vergüenza.


        Con todo, gracias profesor por esos cinco minutos. Espero que nadie se sienta ofendido, no hay motivos para ello. Yo he sido cobarde en algunos contextos, pero ser consciente de ello también me ha permitido tenerlo en cuenta. Para otras cosas, soy valiente, aunque eso me haya hecho daño. Es decir, parafraseando a Ortega, somos nuestra circunstancia y hay que salvarla. El justo medio aristotélico no es una mitad exacta. Dependiendo de cada circunstancia se requerirá más de una cosa que de otra. El exceso de valentía es la temeridad, que no es buena. La falta en exceso de valentía nos lleva a la cobardía, que no es buena. Pero entremedias, hay un montón de matices que se adaptan a la realidad de cada momento.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Sobre el Mito de la Caverna


 El mito de la caverna es ese famoso relato platónico, escrito en el libro VII de su República, que cuenta cómo un grupo de personas está dentro de una caverna, encadenadas desde su nacimiento y obligadas durante toda su vida a mirar en una sola dirección. En esa dirección hay un muro donde otros humanos proyectan sombras de diferentes objetos, animales, etc. a su placer. El diálogo se produce entre Sócrates y Glaucón, al que hace repetidas preguntas e intenta que se imagine la situación de estos prisioneros. A la espalda de estos prisioneros hay un camino de salida al exterior, que no pueden ver si no son liberados de sus cadenas. El diálogo hace reflexionar sobre qué pasaría si esos humanos encadenados, a los que se les ha mostrado sombras de objetos como única realidad posible, ante la ausencia de otra, qué pasaría si fueran liberados y llevados al exterior. ¿Qué pasaría cuando vieran a los otros hombres proyectar la sombra de los objetos a su antojo? ¿Qué pasaría cuando ascendieran y se les deslumbraran los ojos ante la luz natural, que nunca han visto? ¿Lo asumiría con gusto? ¿Protestaría? El dolor que le va a suponer adaptarse a eso, ¿Lo acogería con buen gusto?  Y una vez maravillado por la verdad, por el mundo real, ¿Qué haría? ¿Volvería a contárselo a sus compañeros de cautiverio? Resumiendo el relato, porque no es mi pretensión hacer ahora un análisis sobre el mismo, la persona que consigue salir, no sin esfuerzo, decide volver a la caverna para relatar lo visto arriba. Cuando baja sus ojos no se han adaptado a la oscuridad y parece torpe. Cuando comienza a relatar los demás no le creen porque la única realidad que han visto es la reflejada. Al verle torpe y diciendo cosas en apariencia ficticias, no le creen. Si les obliga a salir, notarán el dolor por la nueva claridad y rechazarán esa misma, llegando a matar al que ha descendido a la caverna.

 Es evidente el paralelismo a la vida de Sócrates. Sócrates es uno de los que han conseguido subir y decide volver para enseñar lo que ha visto. Pero al hacerlo le cuesta la vida. Sin embargo recientemente me han presentado este mito desde una perspectiva diferente. Normalmente este mito se relaciona con la teoría del conocimiento platónico, esta vez me lo han presentado como algo puramente político. Ha sido en la asignatura de Historia política e intelectual de Roma. En esta asignatura vimos que el mito se podía aplicar a las reformas políticas que algunos llevaron a cabo. El ejemplo que pusieron fue el de las reformas de los Graco. Los Graco habrían recibido esa luz, esa verdad al entrar en contacto con la cultura griega, que les haría revelado una forma diferente de hacer las cosas, y una vez adquirida, volvieron a bajar para adaptar esas ideas al mundo romano. La resistencia fue mucha, pero marcaron un momento importante en la Historia de Roma.

 En teoría el que sale fuera tiene la obligación de volver y enseñar, en el sentido político, tienen la obligación de participar en política para sacar de la caverna a sus conciudadanos, sea cual sea el fin. Y aunque en apariencia no tengan relación y hayan pasado muchos años, quiero hacer un paralelismo con algunas figuras de la Generación del 14 española.

Aprovechando su centenario han sido numerosas las conferencias, exposiciones, etc. que se han llevado a cabo este año 2014. En las dos últimas que he estado en el Ateneo de Madrid: la primera sobre los médicos y científicos ateneístas (a cargo de Antonio López Vega y Antonio Moreno) y la segunda sobre los filósofos y educadores ( a cargo de José Luis Abellán, Ciriaco Morón y José Luis Mora), revoloteaba la idea del fracaso generacional que suponen. La primera generación que tenía tanto intelectuales científicos como intelectuales de letras y a cuya cabeza se ponía un joven José Ortega y Gasset. Esta generación que abogaba por la europeización de España, que luchó por traer los avances científicos y las reformas necesarias para hacer de España un país moderno y adaptado a Europa, se encontró con un contexto histórico terrible: la Primera Guerra Mundial, en el mismo 14 y la Guerra Civil, después en el 36, que acabó con todo el trabajo realizado de un plumazo. Poco se podía hacer ante las tiranías y el desastre humano. Antes de que esto aconteciera, y aprovechado la neutralidad española en la primera Gran Guerra, bajaron a la caverna. Como bien es sabido Ortega, Marañón y Pérez de Ayala acogieron la Segunda República en su seno e intentaron aplicar esas reformas y esas nuevas ideas, pero no fueron escuchados, fueron desoídos y desatendidos casi desde el primer momento. Se podría entrar a considerar si pudieron hacer más o no, pero el caso es que desde antes del advenimiento de la Segunda República, durante el último periodo de Alfonso XIII, durante la Dictadura de Primo de Rivera, estos intelectuales del 14 bajaron a la caverna e intentaron iluminar España con lo que habían visto fuera y habían meditado.

 Ellos fracasaron en su contexto, no vieron los resultados, sino que vieron cómo se derrumbaba todo aquello que había creado e ideado, cómo la civilización se hacía barbarie y España retrocedía inexorablemente.
En este caso la consecuencia de bajar a la caverna no fue la condena a muerte, sino que sufrieron otro tipo de muerte en vida, quizás más dolorosa. Según el caso de cada uno de los miembros, la mayoría acabaron en el exilio, lejos de su patria. Algunos pudieron volver, pero a cambio de un precio. El ejemplo más conocido es el “silencio” de Ortega. Es sabido que Ortega vivió bastante deprimido sus últimos años de vida ante el panorama que tenía delante. No murió fusilado, pudo volver a España y seguir escribiendo, aunque la libertad de expresión era prácticamente nula. Sin embargo sufrió una muerte en vida causada por la impotencia, por la clara derrota de aquello por lo que luchó y de aquello por lo que reflexionó tanto.


De nuevo, la caverna y sus habitantes habían vencido, se volvía a extender la sombra de una realidad impuesta y ficticia. Volvían las cadenas y volvía la imposibilidad de mirar hacia otro lado. Sin embargo, cada uno de los que ha bajado a la caverna a revolucionarla, ha dejado su poso y ha facilitado a otros el hecho de plantearse su realidad. Han hecho de la subida escarpada y difícil, de ese dolor que causa la luz en los ojos acostumbrados a la oscuridad, algo más fácil de llevar y soportar. Han allanado el camino y nos han dejado su mano tendida para subir poco a poco, a través de sus escritos y sus figuras. Por ello, aunque parezca que no merece la pena el esfuerzo, porque no se ven los resultados a primera vista, siempre hay que intentarlo, por aquellos que sí quieren ver la verdad y la sabiduría.

viernes, 17 de octubre de 2014

Sobre la idolatría o sobre la admiración a los "famosos" II

   ¿Se puede sentir esa admiración y ganas de imitación hacia otras personas que no son consideradas figuras públicas? En mi caso sí y siento ser autobiográfica. Normalmente yo no sigo las vidas de esas personas que se llaman famosas, normalmente me decanto por personas que están en un mundo diferente. Admiro a pensadores, profesores y gente que tiene pasión por lo que hace y que se conforma con esa pasión por lo que hace, no quiere nada más. Gente sencilla que a mí me da esperanza. Me da esperanza en vistas a que yo puedo conseguir tener esa vida cuando sea mayor. Poder hacer lo que quieres, un servicio hacia los demás, leer, saber mucho, debatir, compartir, etc. Siempre me he sentido mucho más atraída por la figura del profesor o profesora, y ellos constituyen mis "figuras públicas". Pero eso, está mal visto, se ve como un acoso, como algo no natural, cuando se da de toda la vida.

   En los comienzos de la Universidad lo más normal era que los alumnos persiguieran a sus maestros, en todos los aspectos de su vida. Comidas, cenas, ¡incluso se podían alojar en la misma casa del maestro! Debían aprender y esa era la mejor forma, eso era señal de prestigio (las trampas a este respecto también tienen un paralelismo con lo que se puede ver hoy en día, pagar a los alumnos para que te sigan..me quiere sonar). A Sócrates se le encontraba rodeado de sus seguidores que debatían con él alegremente.  Pero como todo, con el abuso y el exceso llega el problema. Hoy en día estas figuras no son de dominio público y muchos no lo pretenden. Otros sí lo son, desde luego, pero no creo que a una escala de "poner foto en carpeta". No lo he hecho, conste, al menos no con los vivos. El busto de Sócrates sí, sí ha estado acompañándome en carpetas y paredes. ¿Por qué no? Junto a otros personajes públicos, obviamente. También tengo a Dalí y siento el impulso de poner fotos de intelectuales de principios de siglo XX. En este sentido no pasa nada, porque son figuras públicas desde luego y ahora mismo no se van a quejar si ahondo en sus vidas y busco una vía de imitación para poder ser mejor o encontrar inspiración y calma cuando me falta. ¿No?

   ¿Es malo querer saber todo de una persona cuando esta no se considera de dominio público? No será igual de malo en otra persona aunque sea personaje de dominio público? ¿No somos unos pequeños acosadores? Habrá quien peque de exceso y hay que controlarlo, porque eso sí es serio; por suerte creo que son los menos los casos que conllevan problemas de verdad, aunque a veces son dramáticos.


   Creo que la admiración y la idolatría son algo común en el conjunto de los humanos. Algunos admiramos unas cosas u otras, pero admiramos. No sé si esto ha resuelto algo, no lo creo, tampoco creo que sea su función. Pero yo al menos me he desahogado un poco.

Sobre la idolatría o sobre la admiración a los "famosos" I

   Este es un tema que tenía pendiente y al que le llevo dando vueltas desde hace tiempo. Es también un tema recurrente en algunos aspectos y que me hace reflexionar sobre mi posición en el mundo y me hace preguntarme incluso si soy normal.

    Leyendo a Ortega he encontrado un poco de paz para mi alma inquieta, aunque no por mucho tiempo. No es que me haya dado una verdad absoluta, no existe tal cosa, pero sí un camino nuevo donde explorar y que me da algo de esperanza de no sentirme tan alejada del gran común de los mortales. Ya hablaré de esto.

  Existe lo que se llama la "figura pública" o famosos o celebrity, que normalmente suelen ser artistas o deportistas, en el mundo de hoy en día. También están esos personajes, que nunca he entendido por qué son famosos, que salen en la tele y sobre los que basta ver cinco minutos de algún programa televisivo para enterarte de su vida de arriba abajo y de la que nos cuentan todo detalle, pero que aparentemente carecen de talento o de algo interesante (al menos yo no lo veo). Y dicen que tienen una profesión, no sé en qué meterlos.

   Ante esas figuras públicas se siente una especie de admiración e idolatría, en algunos casos, que hace que pongamos sus fotos en nuestras carpetas en el instituto, en las paredes de la habitación, que no hagamos otra cosa que hablar de ellos, que hagamos locuras como esperar horas para poder verlo en persona y que te firme algo, etc. También parece que tenemos la necesidad de saber todos los aspectos vitales de esa persona. Los buscamos, sabemos dónde está en cada momento y ¡hoy en día es aún más fácil! Son ellos mismos los que a través de las redes sociales se dan bombo y nos informan para deleite de sus seguidores, que incluso pueden interactuar con ellos a través de internet.
   Me planteo varias preguntas: ¿Qué tipo de personas entran en esta categoría de perfil público? en el sentido del que hablamos aquí. ¿Por qué causan esa admiración? Qué vemos en ellos. Y adelantar que hay personas que son introducidas en ese saco que no quieren serlo y no participan de ello, aunque a veces se ven forzados, y me cuestiono la moralidad de esto.

   Siguiendo el orden empezaré por el tipo de personas, aunque las preguntas están relacionadas. Como está escrito arriba la mayoría de los famosos suelen ser del mundo de las artes y del deporte. Cantantes, actores, actrices, futbolistas, tenistas, pilotos, etc. Un ejemplo clarísimo de idolatría y de fenómeno fan fue el comenzó con The Beatles en los 50, como es por todos bien sabido. Llegaba a tal el acoso que a veces se hacía inviable la vida normal de estos cuatro jóvenes. Cientos y miles de personas admiraban a los músicos y pregunto ¿Por qué?¿Qué tenían ellos que no tuvieran los demás?¿Importaba si eran buenas personas?¿Eran de verdad, realmente buenos músicos (que nadie se ofenda, solo pregunto)?

    Unos años antes el fenómeno del famoseo lo protagonizaban personajes de muy distinto quehacer. Albert Einstein y su famosa foto con la lengua fuera muestra una mirada cansada y aturdida por la cantidad de periodistas que le esperaban al salir de una cena. Era un ídolo y era científico, probablemente la mayoría de la gente no tenía ni idea de qué era lo que había hecho ese señor, pero era un señor con un alto reconocimiento y eso basta para ser idolatrado. ¿Es la prensa la que decide quién es famoso o la opinión pública tiene mucho que ver con ello? Creo que en estos días que vivimos es la segunda opción más predominante que la segunda, pero probablemente se alimenten la una de la otra.


   Creo que en lo que nos fijamos es en personas que aparentemente son iguales que nosotros, pero que tienen más dinero, parecen más atractivos y parece que tienen vidas perfectas. Incluso cuando no son perfectas nos parece que están en otro plano de la realidad y los acompañamos en ellas como si fuéramos nosotros mismos y ello fomenta que nos parezca que son reales y que su estilo de vida puede ser alcanzado por cualquiera.
   Personas que han conseguido dedicarse a aquello que aman y que viven aparentemente bien, en unos círculos privilegiados, que llevan ropa de diseñadores y son reflejo de aquello a lo que aspira la gente a llegar. La perfección física y social.

   Luego están esos otros programas y revistas de cotilleo que ahondan normalmente en la parte más oscura de la vida de esas personas. Hay otras que solo tratan lo "positivo", se casan, tienen hijos, son felices en la playa retozando, estrenan películas, sacan discos, desfilan… También si se divorcian, se ponen los cuernos, se pelean o están en la más profunda miseria. Eso los hace humanos, eso los hace abarcables.
Son el cuento de hadas y princesas.

   Pero estas tendencias creo que cambian, como he dicho antes, a finales del XIX y principios del XX eran admirados personajes de la ciencia y la literatura, se les perseguía. (Dejo a un lado el aspecto de los políticos, que supongo que tiene que ver más con el sex appeal del poder). 

 Gregorio Marañón con la esposa del político francés Edouard Herriot, por las calles de Toledo, 1932. Este es un ejemplo de lo que digo. Marañón un médico, siendo perseguido por las calles de Toledo, sí, va con la mujer de un político francés, pero eso no le resta importancia al hecho.

  ¿Qué ha cambiado?

   Las artes levantan pasiones. Admiramos a los actores y actrices por cómo interpretan personajes con los que nos sentimos identificados, o cuyas historias nos han conmovido, hecho reír o llorar de tristeza. Les admiramos porque ellos pueden ser héroes, villanos, pasar de ser personajes pobres a ser ricos, disfrazarse y cambiar el mundo con los mensajes que un director ha intentado plantear en su película. Una realidad paralela en la que todo puede ocurrir, incluso siendo ficción es realidad, sí. Eso es maravilloso, indudablemente. Eso los convierte en personas admiradas y envidiadas, sin lugar a dudas. Pero no todos en el mismo sentido ¿No? Hay miles de actores y actrices, y directores. ¿Por qué no se admira masivamente a los guionistas, iluminadores, encargados de casting o de vestuario? Obviamente la cara visible son los que interpretan y se dan un aire diferente. Están de cara al público y lo saben. ¿Eso permite que se les pueda seguir en todos los aspectos de su vida?¿Se debería limitar el seguimiento a su trabajo y no extenderse a su vida personal? Debería, pero queremos saber cómo esa persona ha conseguido ser lo que ha querido y necesitamos todos sus detalles para poder imitarlos a baja escala. Somos unos pequeños intérpretes de vidas ajenas.

   Lo mismo sucede con futbolistas, músicos y algún que otro literato de best sellers. Quizás sea simplificar, todo se da. Hay gente que no obedece a este tipo de cosas, que no sigue a los famosos de moda sino que se fijan en otros de menor calado. Admiran a un pianista que nadie conoce, a un poeta, a un actor de teatro, un bailarín, un arquitecto, un pintor…Y aún así ¿Hacemos lo mismo?¿Intentamos saberlo todo sobre su vida?


   Luego me planteo aquello de si todos quieren ser personajes públicos en el sentido de que se sepa absolutamente todo de sus vidas, de que la gente vaya a la puerta de sus casas, que no puedan ir por la calle sin que una nube de fotógrafos les retrate en cada momento de su vida. Desde luego que no y curiosamente, aquellos que huyen de ese tipo de vida pública, que la rechazan de lleno, suelen no tener esa presión tan alta como otros. Personas que solo se muestran en público cuando es algo relacionado con su trabajo. También está la graciosa idea de que es su obligación estar de cara al público las 24h "es que es su trabajo", ¿Qué te firme autógrafos y se haga fotos contigo cuando está haciendo la compra o paseando con su familia? Cuando no es un actor o músico (si es que se puede dejar de serlo) sino una persona anónima ¿Tiene que estar disponible? No sé hasta qué punto se puede controlar el que no se retransmita tu vida y no se hable de ti constantemente cuando no tiene lugar. Desde luego hay casos que se dan y pasan desapercibidos. ¿Dónde está la línea?

viernes, 22 de noviembre de 2013

Sobre los Playmobil: en su relación con la historia y el público al que van dirigidos.

Sobre los Playmobil:

en su relación con la historia y el público al que van dirigidos.

1- Introdución:
 Este curso pasado tuvimos que exponer en la asignatura “Metodos, técnicas y tendencias historiográficas”, sobre aspectos de nuestra vida cotidiana que tuvieran, de alguna forma, relación con la historia, y hablar sobre qué  y cómo muestran la historia estos mismos. En mi grupo de trabajo llevamos unos cuántos Playmobil romanos, entre otras cosas.

 El debate sobre los Playmobil fue muy interesante e intenso y me llevó a reflexionar sobre estos pequeños juguetes que todos hemos tenido alguna vez. Esta fue la introducción que realizamos, juguetes con los que ha jugado todo el mundo, conocidísimos desde hace varias generaciones. Han cambiado mucho desde que se creó la compañía en 1974. 
Lo primero que analizamos en clase fueron los propios muñecos que llevé:  


 Las vestimentas, los accesorios, etc. Luego empezamos a hablar de lo más interesante, qué muestran de la historia y cómo. Qué echamos de menos en las temáticas, y el rol que puede tener sobre la diferenciación entre mujeres y hombres o niños y niñas.

 Aparte de que se ajusten más o menos a la realidad histórica, de forma veraz o no, está claro que los Playmobil se nutren de la historia para realizar sus figuras y sus complementos. Creo que unos de los más famosos son los indios, los del 7º de caballería con su fuerte, los romanos y vikingos, el medievo con sus imponentes castillos, etc. También tiene una sección de la vida actual que intenta imitar a escala 1/24 (aprox.) la vida cotidiana de una ciudad.

 Advierto de que lo que ponga aquí va a ser una apreciación personal, basada en mi experiencia, y en los Playmobil que se pueden encontrar hoy en día o a lo largo de mi vida. Nací en 1992, pasaron muchos años desde la fundación, y han pasado algunos menos desde que nací yo, en este tiempo han cambiado mucho. También tengo en cuenta mis observaciones hechas a los pequeños de la casa y las pequeñas encuestas que he realizado a algunas personas.

2- Etapas:
 Para una reflexión más fácil dividiría el estudio por etapas históricas, o sea: Prehistoria, Historia Antigua, Historia Medieval, Historia Moderna  e Historia Contemporánea.

 Antes de empezar lanzaría una pregunta: si pensamos en cada época ¿Qué destacaríamos de cada una de ellas? Es decir ¿Qué acontecimientos, inventos, o construcciones destacaríamos de cada una?

 La Prehistoria, es un tema muy muy reciente, y que en la página oficial viene marcado dentro de la sección “historia”. Bueno, supongamos que es una clasificación  generalista por categorías que no siguen el criterio que sigo yo. Como digo, la Prehistoria muestra “La vida en la edad de piedra”:
Prehistoria
(http://download.playmobil.com/FunAction/Microsites/Steinzeit11/ES/index.php) dejo el link del catálogo que explica esta temática. 
 Como se puede ver aparecen seres humanos barbudos con pieles de animales y cornamentas, con animales como mamuts, dientes de sable y osos terroríficos etc. También destaca la presencia del fuego y las pinturas rupestres. ¡Ah! Y las muñecas van depiladas, pero por lo menos no teñidas,a priori. En el aspecto de la economía reproducen las herramientas y los utensilios que utilizaron de piedra, hueso y madera, así como el tipo de alimentos que consumían: peces, en este caso porque la caja de la “casa” tiene río incorporado. Su hábitat es una cueva, donde pintan en las paredes y se enfrentan a los peligrosos animales de aquella época.     
                                        
 Aunque es algo que habría que encuadrar en la vida moderna, está la parte de arqueología, pero ésta se dedica solo a descubrir restos de dinosaurios. Por supuesto, y esto se aplica a todos los Playmobil, es un juguete que permite ser utilizado en distintos contextos, por tanto podemos utilizar perfectamente muñecos y accesorios para montar excavaciones. Como ejemplo de esto que comento, está la caja 5230, que es "Volcán con tiranosaurio". En esta caja aparecen dos figuras de humanos de hoy en día, que están buscando fósiles. Los humanos coetáneos de los dinosaurios aparecen en varias cajas, debe ser la versión Playmobil de Jurasik Park.

Dinosaurios


 Historia Antigua. En esta etapa encontramos a los romanos y a los egipcios. También hay quien incluye a los vikingos en esta época enfrentándolos con los romanos. Desde luego podrían pasar por bárbaros del norte de la frontera del Imperio Romano. Pero los dos fundamentales son la temática de Roma y Egipto.
 En la parte de Roma encontramos todo lo relativo al aspecto militar: legión, barcos, armas bélicas, cuadrigas, etc. y el coliseo con su pack de gladiadores. También hay packs de familia romana, que aparecen con los vestidos de la época y algunos utensilios, como una columna y vasijas de cerámica, espejos, etc. y la figura del senador, con la toga y la corona de laurel dorado.

Romanos

 En cuanto a Egipto, es un tema más variado que el romano. Representan también el aspecto militar y bélico, pero algo más interesante, la vida cultural. Está la eterna pirámide, con la que se puede jugar de muchas maneras, la esfinge, casas, tumbas, familias, obeliscos, el barco, etc. Mucho más variado que el romano, sin duda. Con más posibilidades de juego. También estaban destinados a enfrentarse con los romanos, tenía que haber un antagonista y estos eran perfectos.

Egipto

Durero
 Dejando de lado la Antigüedad, en el plano medieval, encontramos un mundo más amplio, sin duda. Obviando los tópicos, como el tema de las cruzadas, y el asunto de las dragones y castillos con princesas. Encontramos que se fabrican edificios de tipo medieval, tiendas, y personajes muy variados, mojas, clérigos, artesanos, etc. Pero sin duda lo que más recordamos todos son los castillos y los soldados. De nuevo el aspecto bélico. Hoy en día han explotado la temática del dragón, creando caballeros del dragón, que se enfrentan entre ellos. Y volviendo al famosísimo tema de las cruzadas, tenemos una variedad estupenda de cruzados. Como temáticas aparte, hay cajas con figuras de un rey y otras con Robbin Hood, o Alberto Durero, cuya caja venden en el Museo del Prado.
Robin Hood

 En la Edad Moderna, nos olvidamos de arquitecturas específicas, aquí se lleva el tema de los piratas y la colonización de América. Todos hemos jugado con el barco pirata y el barco de los ingleses a hacer batallas navales. La isla de los piratas donde esconden el tesoro y los soldaditos ingleses. Lo único de arquitectura como tal, son las pequeñas fortalezas con cañones, o la nueva isla pirata que tiene una cueva y la caja 4294, que es un pequeño puerto-fortaleza. La 4295 es lo que concede Playmobil a los españoles, dos hombres en una barca llevándose un tesoro. Si quieres construir algo de esta época, tienes que utilizar los edificios medievales. En este caso el enfrentamiento se da entre los piratas y los británicos.
 Hoy en día están sacando cajas con piratas fantasma, supongo que alguna influencia tendrá de Piratas del Caribe. Hay algunas cajas especiales con mosqueteros y cosas de este tipo.
Barco Pirata fantasma


 Entramos ya en la principal y más abundante, la Edad Contemporánea. Creo que se podría hacer un corte significativo entre la época victoriana, indios y vaqueros y la época más actual, pongamos, desde que existen los Playmobil, los 70. (Las fotos de esta sección las pongo al final del escrito).
En la época Victoriana encontramos un montón de edificios y de personajes. Empezando por el más famoso, la mansión. Un edificio enorme con la estética victoriana por definición. Los personajes que habitan en la casa son personas vestidas de la época y con los utensilios y los muebles también de época. Hay una cantidad enorme de opciones para jugar y ampliarla: jardín, habitaciones, pisos enteros, etc. También hay carros, coches como la caja 6240 “Coche de época” (la 4083, tampoco tiene pérdida), farolas, ¡hasta las vallas!. Luego venden casas más modestas y con cajas con accesorios para montar tiendas. También contamos con un tren de carbón, 4017. En el aspecto militar en esta época tenemos pocos ejemplos, y son excepciones. Los casacas rojas, los mismos de los piratas, algún gendarme, que se parece a Bismark, una caja muy antigua, la 5580, con un desfile de caballería, de la sección de la época victoriana. En este caso no tienen a quién enfrentarse.
 Quizás los más famosos y comunes son los del Oeste que han sido reeditados recientemente. Los Indios y vaqueros, como decimos todos. Indios y el 7º de caballería, los sureños, la diligencia, el banco, el fuerte, las tiendas de los indios, la mina, etc. Quizás un tema de los más amplios y más conocidos. En este caso el aspecto bélico viene marcado por la Guerra de Secesión y por la conquista del Oeste. El 7º de caballería es polivalente, lo mismo se enfrenta a los indios que a los sureños. Obviando esto, el aspecto más cotidiano, el sheriff persiguiendo a los ladrones del banco, los vaqueros con granjas con muchas vacas, la diligencia y el tren de la “Pacific Railroad”, la estación, el Saloon, diversas tiendas etc. Se puede recrear perfectamente la vida del Oeste, con lujo de detalles, ¡incluso una escuela! (3767).

Entrando en la época más reciente, hay un corte sin duda significativo desde la época Victoriana hasta los 70. Nada se sabe de las grandes guerras. El aspecto militar aquí desaparece por completo. Los únicos que irán armados serán los policías y los ladrones (y ahora la sección de top agent). Por lo demás, edificios de todo lo que queramos reproducir de la vida cotidiana: el zoo, el circo, colegios, casas de todo tipo y forma, tiendas dediversa temática, súper mercados, cuartel de bomberos, comisaría, hospitales, etc. En el mundo del transporte hay también de todo: motos, coches, bicicletas, tablas de skate, aviones, camiones, barcos, trenes, naves espaciales, helicópteros, etc. Han entrado de lleno en el sector de los deportes, reproduciendo futbolistas de cada país, haciendo el campo de fútbol, jugadores de baloncesto, de baseball, e incluso la colección de los juegos olímpicos, donde encontramos todo lo que queramos: tenis, judo, natación, tiro con arco, etc. Estos últimos también van armados, pero no parece que tengan un enemigo. En el caso de la policía está claro su antagonista, los ladrones, que roban cajas fuertes y obras de arte, pero su función está también ampliada al aspecto de la seguridad ciudadana, estando presente en la carrera ciclista, en el sector marítimo y en el del tráfico. En fin un inmenso mundo de posibilidades para reproducir todo aquello que deseemos de la vida contemporánea.

Hasta aquí un repaso por épocas, me he dejado muchas temáticas, lo sé.

3- Análisis:
1- Aspecto bélico:
 Como se puede comprobar en casi todas las épocas hay un aspecto bélico o algo con lo que se puedan crear conflictos bélicos. Quizás exceptuando la prehistoria, y la época contemporánea reciente, si no vemos a la policía como un enemigo o no vemos su permanente estado de alerta contra los ladrones como un aspecto bélico. 
 Cabe destacar a los romanos, de los que casi exclusivamente se extrae el aspecto militar, sin nada más de su vida cultural, como sí hacen con Egipto, o el resto de épocas, exceptuando la temática de piratas, lo único señalable de la época moderna, y los vikingos, pero los vikingos tenían una vida más orientada al aspecto bélico quizás. En las cajas de vikingos tienen casas de madera y pescan, pero la mayoría de las cajas son de guerreros, donde destaca notablemente el barco con proa de dragón.
 Resulta curioso que unos juguetes para niños destaquen tanto el aspecto armamentístico de la historia, como lo más reseñable, de una época, el enfrentamiento. Quizás habría que entrar en un debate sobre la demanda y la realidad de los juegos cuando somos pequeños. Haciendo preguntas a varias personas, todas han respondido que hacían batallas con los Playmobil, aunque no fueran, sus figuras, necesariamente antagonistas. Parece un aspecto cultural curioso.
 Es destacable que, reproduciendo batallas de todas épocas, no se haya tocado el tema de las Guerras Mundiales, quizás es un aspecto que todavía se ve con algo de respeto, por si alguien resulta ofendido, o por no reproducir absolutamente nada fascista, con lo que se puedan recrear las partes más duras. Otro tema que llama a reflexión. Pero, obviando estas dos guerras, ¿Y el ejército moderno? Tanques, aviones, barcos de guerra, soldaditos, etc. Es otro aspecto de la vida moderna, ¿Por qué no se reproduce? ¿Quizás para evitar que los niños de hoy en día reproduzcan aquello que ven en la tele y lo normalicen? Pero sin embargo, con el resto de épocas no pasa nada, e incluso se ve natural que el 7º de caballería se enfrente a los indios, o que los romanos se enfrenten a los egipcios.

2- Ausencias:
 Desde luego hay muchísimas cosas que se echan en falta en el mundo de los Playmobil. Grecia, Mesopotamia, el aspecto religioso (catedrales, por ejemplo) aunque aquí está la parte del Arca de Noé y el Belén; más edificios de época, o algo que reproduzca las grandes batallas de la Edad Moderna, que no dejan de tener su atractivo. El aspecto oriental, es otra gran falta, que se ha ido supliendo con castillos de corte chino y japonés por su puesto con dragones de por medio; algunos samuráis y algunas familias con rasgos asiáticos. Por su puesto, algo que hable de la vida de principios del siglo XX.
 Desde luego echo en falta que se reproduzca más la vida civil-normal y cultural, porque creo que es algo con lo que jugamos con más gusto. Los soldados ingleses de la parte de los piratas no tienen casa, solo viven en el barco. Los romanos tampoco. Me parece que reproducir casas romanas daría un juego increíble, así como casas modernas, donde poder reproducir la vida de la época. Me pregunto por qué la época medieval tiene tanto, y otras tan poco. Quizás porque se rigen por los tópicos. Al pensar en Roma a lo mejor un niño te habla de la legión, no del senado. Y desde luego nada hay más divertido que los barcos y los piratas. Pero de la misma forma que puedes reproducir una ciudad medieval bastante completa, se puede ofrecer la posibilidad de recrear la vida romana, con sus termas y todo.
 Para mi, tocando el aspecto personal, el hecho de que Grecia no aparezca por ningún lado, me sorprende. ¿Quién no quisiera tener el Partenón? De la misma manera que queremos tener la pirámide y la esfinge, y el coliseo, ¿Por qué no? Y el aspecto bélico de Grecia no se queda atrás y es bastante conocido, poder reproducir la película de 300 sería más que estupendo. Por otra parte, un Sócrates de Playmobil o un Platón, le darían aún más emoción a los coleccionistas. Mesopotamia sigue la misma línea de Grecia, hay una inmensidad de aspectos que se pueden tratar de esta zona, pero de momento, no hay nada. No creo que sea por falta de demanda.
 En la prehistoria, por su puesto, faltan muchísimas con las que se podría crear mucho juego, pero poco a poco.
 En aspecto político tampoco aparece, pero supongo que es algo normal, no creo que los niños quieran jugar a ir al parlamento.

 3- Influencias:
 En todo el resumen anterior se han visto tres claras influencias: el mundo anglosajón, mitos y las películas, que supongo que favorecen conocer la posible demanda.
 En la temática de los piratas un bando lo forman los ingleses y el otro los piratas. Que aparezcan soldados de otras naciones es casual o parte de la producción para ese país. En el mundo contemporáneo el siglo XIX se lo lleva completamente Norte América y la Inglaterra Victoriana, no sabemos qué pasaba en los otros países. El siglo XX, desde luego no tiene nación reconocible, más allá de que es de un estilo occidental marcado. Y algunas apariciones de banderas de algunos países que acompañan a algunos muñecos especiales, como los jugadores de futbol.
Influencias de los tópicos y mitos. Aquí se podría incluir la respuesta a la pregunta que he lanzado antes de comenzar, ¿Qué acontecimientos, inventos, o construcciones, destacaríamos de cada una? En esto es importante el aspecto mitológico, la tradición cultural, la influencia de los medios audiovisuales o aquellos recuerdos que haya de haber cursado historia en el colegio y en el instituto. 
 De la Prehistoria se destacan el fuego, las pinturas y las herramientas de piedra, así como los animales. Es el tópico de la prehistoria. De Roma la legión, de Egipto las momias y las pirámides. De la Edad Media los dragones, que no existieron, pero ahí está el mito, junto a las princesas, los unicornios, hadas, etc. También la idea de castillos imponentes y caballeros, muchos caballeros. De la Edad Moderna lo más divertido son los piratas, y ahí están. De la Edad Contemporánea quizás es más complicado sacar algo en concreto, pero en este caso parece que las cosas más reseñables son el Oeste y la época victoriana. Habría que preguntar a cada uno sobre qué se espera de una determinada época, y sobre todo, si no se produce una relación de ida y vuelta en la influencia. Quizás nosotros aprendemos que lo común de Roma son los legionarios porque los juguetes nos lo indican así, de la misma manera que los jugueteros preguntarán a los niños y mayores qué idea tienen de una determinada época.

 Las películas en este aspecto tienen también bastante que ver. Los dinosaurios con personas con cámaras, incluso, recuerda a Jurasik Park. La nueva sección de piratas fantasmas, parece que tiene algo que ver con la saga de Piratas del Caribe. La, también, reciente sección de Top Agent, está inspirada en películas de acción tipo James Bond, Misión Imposible, etc. o al menos así lo interpreto yo. Quizás en la Prehistoria también se pueda buscar referencia a la saga de Ice Age. Y no es difícil relacionar la sección de fantasía de Playmobil con las películas de Disney o de temática infantil. No creo tampoco que sea algo extraño en el mundo de los juguetes.

4- Género:
 Un aspecto importante es la diferenciación de sexo, aunque no tenga que ver exactamente con la historia, sí tiene que ver con la percepción que se tiene de cada cosa. El mundo de las princesas, que se puede incluir en la Edad Media, está dirigido a las niñas con exclusividad. Y quizás la importancia que se le da al aspecto bélico tenga que ver con una diferenciación de sexos. La Edad Contemporánea es unisex, o así debería ser. Sin embargo, en estos últimos años Playmobil ha sacado una sección de sobres sorpresa, donde vienen los muñecos desmontados, y lo dividen entre chicas y chicos, las chicas siempre rosa, por su puesto, y con una variedad bastante pésima. Esta diferenciación me resulta bastante sorprendente en un juguete que no tiene la necesidad (como no debería tenerlo ninguno) de crear dos sexos diferentes. Es obvio que una niña puede no jugar a las mismas cosas que un chico, crear historias diferentes. Pero utilizando los mismos muñecos y las mismas piezas. Desde luego la mujer aparece siempre dentro del ámbito de la familia, a lo largo de todas las cajas y periodos. Hasta la edad contemporánea donde también pueden tener trabajo y realizar más actividades.


5- Conclusión general:
 Aún así, e hilando con lo anterior, por lo general las épocas históricas se respetan bastante poco. Los Playmobil son un juego de recreación de historietas. Los niños suelen mezclar los muñecos creando juegos ahistóricos. Esto se debe sobre todo a que es complicado que un niño tenga todo lo de una misma época. Normalmente se tiene un poco de algunas cosas, y para crear escenas completas necesitas todo lo que tengas. Supongo que también entrará el aspecto de la edad. Cuando se es más pequeño no se entra en esas diferenciaciones, por desconocimiento, más que nada. Y luego también hay una gran tendencia a mezclar los Playmobil junto otros juguetes o accesorios para mejorar la historia que se monte. Aunque sí se tiende a juntar aquello que es semejante, o aquello que ves que hacen los mayores. Es una forma de transmitir la historia desde casa. Yo sabía que los soldados grises luchaban contra los de azul, pero no tenía ni idea de qué era la Guerra de Secesión.
 Sería interesante estudiar cómo se transmite la historia desde tu propio ambiente a través de los juegos en casa.

Fotos de época contemporánea:
        
Mansión









Caballería

Gendarme con Mendigo

Coche de época




















        







Camión victoriano

Fuerte Reno

Tren

Escuela del Oeste

Coche de Top Agents






    



  



martes, 23 de abril de 2013

Sobre el colaboracionismo en el Franquismo

-->
(Presos en la cárcel de Porlier)
Sobre el colaboracionismo en el Franquismo:

He descubierto que no soy tan objetiva como pensaba con el Franquismo, ¿O sí?

No le aplico lo que sí le aplico a los nazis. No es Hitler, son los alemanes los que llevaban acabo esos horrores, Hitler solo dio el contexto. En España no lo veo así del todo, me toca lo personal, desde luego.

 La categoría de colaboracionista, no me gusta, no creo que explique bien la realidad social de la gente que mantuvo de una forma u otra el régimen de Franco. Quizás tampoco lo veo así con los alemanes.

 Yo hago dos separaciones: los que colaboran con el régimen y , por decirlo de alguna manera, los que lo mantienen no haciendo nada. Pero no creo que todo el mundo por el hecho de no revelarse contra él sea colaboracionista. Creo además que es una categoría que castiga, que se aleja de lo explicativo para juzgar. Pero de nuevo no sé si esto es personal.
Colaboracionistas pueden ser los que apoyan al régimen y actúan conscientemente, y a gusto dentro de él: policía, militares, vecinos convencidos, etc. Sin embargo no creo que la totalidad de España, ni de Alemania, fueran parte de esto con gusto, sino por obligación, por adaptación. No es excusa, es comprender la realidad social de cada persona en su momento. Adaptarse o morir. Creo que para explicar hay que hacer categorías, quizás más generales, para no entrar en la microhistoria. Pero hay que categorizar bien. No creo que una palabra defina a toda la sociedad. Colaboracionista, consentimiento, pasotismo…

 Igualmente que muchos de ideología “roja” se adaptaron al régimen para salvar su vida y la de sus seres queridos (cuando pudieron hacerlo), el resto de España que no estaba metida en temas políticos, hizo lo mismo. En un régimen que autoriza la venganza, la represión, que da un marco legal al miedo, me parece normal que la gente no haga nada más allá de lo necesario para luchar por su supervivencia. “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”, Ortega lo explicó y lo aplicó a su vida, por eso muchos le meten dentro del régimen, como colaboracionista, aunque se limitara casi a desaparecer de la vida pública.

Se juzga.

 Insisto, no sé si hablo por que me toca lo personal, o porque quizás sea así. Desde luego creo que se cae en el etiquetado muchas veces. Los que no vivimos esa época no podemos hacer nada por cambiar la historia, el pasado, sí el futuro. Por eso hay que saber y conocer bien la realidad de los procesos históricos, para evitarlos, para saber cuándo se están dando las condiciones para que se repita otra vez y saber reaccionar, o intentarlo al menos.

 Volviendo al tema, entiendo que la dictadura de Franco estuvo durante 40 años, son muchos, la más larga del occidente europeo. Entiendo que esto no se sostiene solo, que tiene una base social. Una base social que lo apoya, por supuesto. Pero, intuyo que hay una gran mayoría del país, como hoy en día, que no entra en estas cuestiones, solo quiere vivir y que la dejen vivir. Luego se pueden entrar en categorías morales, de si la solidaridad de permitir que se mate a otros, de ser “cobarde”, para salvar tu vida a cambio de entregar otra, etc. Son categorías morales, y yo no me veo capacitada para recriminar nada a la gente que se vio obligada. En realidad no veo bien que se juzgue en la historia, por lo menos no en la investigación. Luego cada uno tiene su opinión, por supuesto. Pero no estuvimos allí. Los que estuvieron allí sabrán por qué hicieron lo que hicieron. Se les puede reprochar falta de humanidad, de solidaridad. Pero también habrá que ver qué somos capaces de hacer nosotros por nuestra familia, lo mismo alguno se sorprende levantando el brazo y gritando vivas a Franco.

En realidad tampoco sé cuál es la forma de estudiar estas cosas, ni cómo transmitirlo, ni nada. No sé tampoco si me duele el pasado de mi familia. Sí, en parte sí, pero por todos, no por unos o por otros. En realidad me duele que esa situación se diera para mi familia, y para los demás, se entiende, claro.