viernes, 17 de octubre de 2014

Sobre la idolatría o sobre la admiración a los "famosos" II

   ¿Se puede sentir esa admiración y ganas de imitación hacia otras personas que no son consideradas figuras públicas? En mi caso sí y siento ser autobiográfica. Normalmente yo no sigo las vidas de esas personas que se llaman famosas, normalmente me decanto por personas que están en un mundo diferente. Admiro a pensadores, profesores y gente que tiene pasión por lo que hace y que se conforma con esa pasión por lo que hace, no quiere nada más. Gente sencilla que a mí me da esperanza. Me da esperanza en vistas a que yo puedo conseguir tener esa vida cuando sea mayor. Poder hacer lo que quieres, un servicio hacia los demás, leer, saber mucho, debatir, compartir, etc. Siempre me he sentido mucho más atraída por la figura del profesor o profesora, y ellos constituyen mis "figuras públicas". Pero eso, está mal visto, se ve como un acoso, como algo no natural, cuando se da de toda la vida.

   En los comienzos de la Universidad lo más normal era que los alumnos persiguieran a sus maestros, en todos los aspectos de su vida. Comidas, cenas, ¡incluso se podían alojar en la misma casa del maestro! Debían aprender y esa era la mejor forma, eso era señal de prestigio (las trampas a este respecto también tienen un paralelismo con lo que se puede ver hoy en día, pagar a los alumnos para que te sigan..me quiere sonar). A Sócrates se le encontraba rodeado de sus seguidores que debatían con él alegremente.  Pero como todo, con el abuso y el exceso llega el problema. Hoy en día estas figuras no son de dominio público y muchos no lo pretenden. Otros sí lo son, desde luego, pero no creo que a una escala de "poner foto en carpeta". No lo he hecho, conste, al menos no con los vivos. El busto de Sócrates sí, sí ha estado acompañándome en carpetas y paredes. ¿Por qué no? Junto a otros personajes públicos, obviamente. También tengo a Dalí y siento el impulso de poner fotos de intelectuales de principios de siglo XX. En este sentido no pasa nada, porque son figuras públicas desde luego y ahora mismo no se van a quejar si ahondo en sus vidas y busco una vía de imitación para poder ser mejor o encontrar inspiración y calma cuando me falta. ¿No?

   ¿Es malo querer saber todo de una persona cuando esta no se considera de dominio público? No será igual de malo en otra persona aunque sea personaje de dominio público? ¿No somos unos pequeños acosadores? Habrá quien peque de exceso y hay que controlarlo, porque eso sí es serio; por suerte creo que son los menos los casos que conllevan problemas de verdad, aunque a veces son dramáticos.


   Creo que la admiración y la idolatría son algo común en el conjunto de los humanos. Algunos admiramos unas cosas u otras, pero admiramos. No sé si esto ha resuelto algo, no lo creo, tampoco creo que sea su función. Pero yo al menos me he desahogado un poco.

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