La música es mi arte. Es un arte universal. No conozco pueblo sin música
ni creo que haya nadie a quien no le guste una u otra canción. La música es una
condición humana. Es probable encontrar a gente a la que no le gusten las artes
plásticas o que no tenga sensibilidad para la poesía o el teatro o la danza.
Hay gente que no ha leído un libro en su vida. Sin embargo, la música… la
música es otra cosa. Quizá también lo sea el cine, pero la música es más
antigua y más democrática. Para hacer música no se necesitan grandes cosas, basta simplemente con la voz humana y la capacidad rítmica. Unas palmas, un zapato marcando el ritmo, unas manos golpeando objetos con otros objetos, da igual, con lo más simple se puede hacer. Soplando dentro de una
botella se sacan notas; si varía la cantidad del relleno, cambian las notas. He
visto hacer flautas con zanahorias; contrabajos, con una cuerda, un cubo y un
palo de escoba; las baterías, con ollas y bidones y botellas de plástico. En
definitiva, cualquier cosa. Y no se necesita nada especial para comprenderla,
uno no tiene ni que saber leer, ni escribir, simplemente sentir. Quizá bailar
sea lo más equiparable, pero voy a hablar solo de la música. Todo esto para
justificar mi mayor afinidad hacia ella, pero la música es mi motor, es mi
sangre, mis conexiones neuronales y nerviosas, mi ritmo cardíaco, es yo, en
definitiva. ¿Y a qué viene todo esto? Viene a razón de una canción, como no
podía ser de otro modo.
Hacía tiempo que quería escribir sobre algunos aspectos de la música actual que me han llamado la atención y hacer mención concreta sobre un grupo que ha supuesto una alegría para mí.
No soy crítico musical, así que mis conocimientos no son tantos. Tampoco
pretendo hacer una crítica, como digo, solo quiero comentar algunas cosas que
he observado. Cualquiera que lea esto podrá decir otras cosas y podrá señalar
otros grupos, así lo espero.
Veo asiduamente los canales musicales de la TV. Así me mantengo al día
en lo que se escucha en general, recuerdo viejas glorias y me divierto o me
quedo alucinada con los vídeos. Me fijo en el nombre del artista o grupo, el en
nombre de la canción, y… aquí viene la primera observación. En las canciones
antiguas viene el título del álbum en el que están insertas, hoy en día es muy
poco frecuente verlo. No sabría ponerle una fecha concreta a este fenómeno. He
pensado en varias posibilidades: que las canciones se saquen antes de que
exista el disco, que no se hagan discos, etc. Creo que las nuevas formas de
difusión musical ayudan a que esto suceda. Se sacan canciones que serán hits momentáneos
que luego pasarán a ser viejas al año siguiente y serán recordadas con
nostalgia. Siempre se ha hecho, pero creo que ahora hay menos preocupación por
hacer discos buenos, que no sean meros recopilatorios de dos o tres hits. Hace
mucho que no escucho a una banda o a un artista que me ofrezcan más de dos o
tres canciones que me gusten. Quizá todo lo provoca esta vida con tempo
acelerado que impide madurar las cosas y que exige carne fresca para no caer en
el olvido. Los artistas se apresuran a sacar canciones exitosas, se atropellan
unas a otras, ascienden y caen en picado, para al poco volver con otra canción
de ritmo y tema idénticos, da igual si es buena o es mala, importa el éxito. Recuerdo
que este fenómeno se reservaba para una determinada estación del año, el
verano. En el verano se sucedían las canciones malas y repetitivas en lucha por
ver cuál se hacía con el título oneroso de “la canción del verano”. Estaban los
recopilatorios esos horribles de Disco
Estrella, etc. Hoy en día tenemos canciones del verano todo el año, tanto
que hasta ha dejado de tener sentido ese título. Supongo que el cómo se vende
la música tiene que ver en que ya no haya discos. Al poderse adquirir una sola
canción por internet, los discos cobran menos importancia. Discos como los
entiendo yo, el formato CD plastificado, con las letras, imágenes, etc. Y eso
no lo ha destruido la piratería, o no solo, vaya.
Bueno, cuando descubro un artista o grupos nuevos, suelo explorar en ellos en busca de más canciones que me gusten. El resultado suele ser bastante negativo en general. No suelo tener más de dos o tres canciones de un grupo o un cantante de los de hoy en día. A no ser que se haya dado por acumulación de hits a lo largo de varios años, como es el caso de Bruno Mars. Otro día hablaré más detenidamente de su cambio porque tiene su gracia, pero ¿no tienen la sensación de que Treasure y Uptown Funk tienen muchos años, que son antiguas y pasadas de moda? Pues la primera es del 2013 y la segunda del 2015 y se hacen canciones con estilos semejantes todo el rato, incluido el propio Mars. Pero, he encontrado una excepción, Twenty One Pilots (en adelante TOP), que ahora está muy de moda.
TOP es un dueto de Ohio, EE.UU. Fue una sorpresa enorme ver el vídeo de Stressed Out en los 40 Principales. No me parecía ni el tipo de banda, ni de música, ni de mensaje, ni de vídeo, de ese tipo de canales. Ni si quiera Heathens, por muy banda sonora que sea de Escuadrón suicida. Unas letras tirando a depresivas, rapeadas… Por cierto, un apunte importante, que no se me olvide. Los canales de vídeos musicales están en peligro de extinción y de los programas de música en la televisión llamémosla “normal”, ni hablemos. Había al menos tres canales no hace mucho: Sol música, 40 Principales y VH1, con la TDT se podían ver también Kiss Tv y HITS. De todos estos canales solo se puede ver VH1 en las de pago y HITS en las TDT, al menos eso veo yo. Sobre los programas de música, recuerdo en mi infancia la existencia de Música sí y del programa del 40 al 1. Hoy ninguna de las dos está, pero es que si miramos al pasado, a la televisión que veían mis padres lo de los programas musicales toma otra dimensión y no me creo que sea por falta de interés y seguimiento. No hay más que ver el éxito que tiene un programa como el de Cachitos de hierro y cromo, a la gente le encanta, o todas las reposiciones musicales que se hagan. En fin, imagino que internet ha devorado todo.
Vuelvo a TOP. Escuché Stressed out y me gustó, me puse a investigar sobre estos dos chicos. Me enamoré del álbum que contiene esta canción Blurryface. Sí, un álbum entero, hoy en día. Un álbum del que me encantan el 80% de las canciones y el 20% restantes no me importa escucharlas, es decir, que me pongo el disco de arriba abajo sin pasar ninguna canción. Entre mis favoritas una de las que al poco acabaría también copando las radios y televisiones Ride, cuya letra es tremenda. Un grupo con profundidad en las letras y en las composiciones, yo ya lo daba por perdido en la música, llamémosla más superficial, o pop, como se le llama normalmente, aunque insisto en que a mí me sorprende que esta banda esté en esos círculos.
Tras Blurryface, escuché Vessel,
anterior a Blurryface, y lo mismo, me
enamoré, a pesar de que quizá tenga canciones más repetitivas y me costara un
poco más hacerme a ellas. Entiendo que el estilo de música hace que haya gente
a la que no le guste, es normal, a mí no me gustan otros tipos de música, pero…
En este grupo en todas las canciones hay
una frase un estribillo, unos acordes, un algo que te llenan, que te llegan. Espero
que sepan mantener el nivel, y con diferentes estilos de música, no se crean.
No tiene nada que ver Lane boy con House of gold, una electrónica, la otra
con ukelele. El estilo roquero de Tear in
my heart y de Semi automatic con
el estilo pausado y melancólico de Hometown,
otra con una letra estupenda:
“Put away, put away,
All the gods your father served today,
Put away, put away,
Your traditions, believe me when I say,
We don't know, we don't know,
How to put back the power in our soul,
We don't know, we don't know,
Where to find what once was in our bones.
Lo que tienen en común son las letras cenizas, el piano, una batería buena y ausencia de guitarras.
Pero hay algo más allá que me ha maravillado. Algo que no es nada, nada frecuente encontrarlo. No solo es que las letras digan algo, es que la música también lo hace. Creo que esto es más típico del género clásico, tipo ópera, donde la música adquiere un valor de historia en sí mismo. TOP tiene canciones con estructuras normales, pero tiene otras donde la música no se limita a acompañar a la letra, sino que empatiza con ella, fluyen, son la misma, cosa, nos conecta en un todo. Espero saber explicarme mejor con un ejemplo.
La canción en concreto es Car radio, está dentro de Vessel. Adjunto el vídeo con la letra https://www.youtube.com/watch?v=I_xNLN0QV5A Antes, una advertencia. En un momento la música aumenta de intensidad, lo digo por el volumen de la música. Demos play. Unos acordes de piano, ritmo pausado, un charles marcando el ritmo de fondo, y poco más. Empieza la letra. Es el relato de un chico al que le acaban de robar la radio del coche. Empieza con unas reflexiones sobre el tema, sobre cómo se siente, sobre porqué echa de menos su radio “'Cause somebody stole my car radio, and now I just sit in silence. Sometimes quiet is violent”. “There's no hiding for me I'm forced to deal with what I feel. There is no distraction to mask what is real”. La música va cogiendo cuerpo, se van añadiendo instrumentos, al mismo tiempo que el cantante se va enfadando, se va calentando según va cantando sus reflexiones. La letra se acelera, un “uoooh” lastimero de fondo, desesperado, cada vez se violenta más. Empieza la música electrónica, un bombo marcado, el piano es sustituido por teclados y sonidos eléctricos, se acerca el momento de máximo enfado. Nos lo podemos imaginar perfectamente acelerando el coche, mientras agarra con fuerza el volante. Llega a un descampado, derrapa, frena en seco, se baja del coche y empieza la apoteosis musical. La intensidad es máxima, los gritos del enfado “AND NOW I JUST SIT IN SILENCE”, para acabar sentado en el suelo, apoyado en el coche, derrotado. La música acompaña, vuelve el ritmo lento de acordes de piano abiertos, último párrafo triste y el silencio “And now I just sit on silence”.
No sé si he sido capaz de explicar bien lo que quería decir. La música no es algo que está de fondo, ella misma es letra, ella misma es la historia que se está cantando. No es la típica estructura de estrofa y estribillo regular, no acompaña con la sonoridad las palabras. Los cambios de intensidad… es quizá como el disco de Extremoduro La ley innata. Todo sirve para que empaticemos con el personaje la rabia y el lamento de que le hayan robado la radio. Algo que era frecuente en mi infancia, hoy en día no sé cómo los sistemas de reproducción musicales son distintos en los coches, será más frecuente que te roben el coche directamente. Pero yo voy más allá, yo lo veo como una metáfora de lo que sería una vida sin música. Al principio podrías ir tirando, pero según avanzara el tiempo y las reflexiones, sufriremos el mismo ataque de rabia, para acabar volviendo a una calma que solo puede mostrar muerte o locura.
Todo esto lo hace sentir la música. Yo no hablo ni entiendo perfectamente el inglés así que las primeras veces que la escuché fue la música la que me hizo entender la letra. Es una gran virtud esta, que espero que no pierdan con el éxito.
En definitiva, solo quería compartir algunas impresiones, and now I just sit in silence.