Quizá debería aprovechar las lecturas que estoy haciendo para mi TFM para realizar algunas reseñas o comentarios a los libros que tengo entre manos. En el caso de “Sócrates. Un hombre de nuestro tiempo”, es para advertir sobre él.
Se me puede preguntar “¿Y tú, con qué criterio puedes opinar sobre alguien si no eres nadie?”, pues efectivamente no soy nadie, pero puedo, al menos, comentar desde la perspectiva de un estudiante, si un libro nos es útil o no. Sobre todo fijándonos en la parte más formal de la obra, porque nosotros, los estudiantes, tenemos una gran presión sobre qué componentes debe llevar una obra científica o de investigación seria. Por ejemplo, y esto me lo enseñaron desde primero de carrera, toda obra seria debe llevar lo que se llama “aparato crítico”. Es decir, bibliografía (sobre todo) y notas o citas que referencien lo que se dice. Cuando en una obra no-literaria o no de ficción, no aparecen alguno de estos dos elementos, debemos dudar. No siempre, y es cierto, es necesario, pero es recomendable, sobre todo si estás constantemente haciendo referencias a otros autores, debes citar de dónde has sacado esa información.
Este libro que digo, de un historiador británico, Paul Johnson, carece de eso que he llamado aparato crítico. Bueno, al final del libro hay una sección que se llama “lecturas posteriores”. No entiendo muy bien qué pretende decirnos con eso ¿que ha leído después de escribir todo el libro, algunas cosas que le dan la razón? Son un conjunto de obras, recogidas en dos hojas, muy generales de donde se supone que debería haber sacado la información, o están a mero título informativo, no lo sé muy bien.
A lo largo del libro no hay ni una sola cita ni referencia exacta a ninguna fuente. Habla de Platón y sus diálogos, nos copia trozos enteros de los mismos, pero no cita ni la página, ni la edición que ha escogido y a veces, ni si quiera la obra a la que pertenecen. Platón y tantos otros. En alguna parte recoge las frases más famosas de Sócrates y no sabemos dónde tenemos que ir a buscarlas, porque no sabemos de dónde las ha sacado. Por poner. un ejemplo.
Por otra parte, el contenido. Bueno, es la apología de una persona mayor que siente simpatía por el personaje. Respetables sus opiniones como otras cualquiera. Se pueden matizar muchísimas cosas que comenta. Otras, puede que sean directamente erróneas. Pero jugamos con un personaje con el que es fácil poder opinar libremente sin que nadie te pueda decir a ciencia cierta qué es verdad y qué no. Cada uno puede interpretar a Sócrates como le viene bien, es así. La lectura que hace de Sócrates es altamente positiva, mientras que acusa a Platón (Pp.20-21) prácticamente de asesinato y de “cometer una de las acciones más carentes de escrúpulos de la historia intelectual”.
El autor se afana en demostrar que Sócrates era altamente piadoso, de algo a lo que llama Dios, que en general es llamado daimon. Lo compara con personajes religiosos como Tomás Moro, por la piedad precisamente. También insiste en que Sócrates era un filósofo desclasado, un demócrata desclasado. Esto hay investigadores muy serios que lo discuten, pero, de nuevo, volvemos al debate sobre la diferencia entre Platon y Sócrates.
En resumen, es un libro, otro más que habla de Sócrates, muy generalista, que pretende defender históricamente a Sócrates, diferenciarlo y separarlo de Platón y hacer de él un referente moral para la actualidad. Esto último ha proliferado mucho estos últimos años. Son bastantes ya los libros que hablan sobre Sócrates que han salido en estos últimos, pongamos, diez años. Pero eso es un tema aparte.
No deja de sorprenderme que alguien, en apariencia, por lo poco que sé de él, como Paul Johnson haga un libro tan flojo en la forma. y el. contenido. Aunque, viendo que su mayor actividad profesional ha sido la del periodismo, quizá no se pueda pretender tampoco exigir lo mismo que nos exigimos los historiadores de estudio y vocación y, esperemos, profesión.
No me siento cómoda criticando de forma negativa una obra, sobre todo por lo que decía al principio, no soy quién. Entiendo el esfuerzo que lleva escribir un libro y creo que las intenciones son buenas, pero, no es un libro que recomendaría así como así. Con todo, solo por el hecho de dedicarle un tiempo a Sócrates, ya se lo agradezco. Entiendo que la pretensión del autor no era publicar una obra de tipo científico o de seria investigación sobre Sócrates, sino hacer una especie de ensayo, de comentario sobre el mismo. En tal caso, como he dicho arriba, el aparato crítico no es obligatorio, pero me sigue pareciendo algo más que recomendable.
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