miércoles, 20 de junio de 2012

Sobre la Universidad.

 
Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.”
Federico García Lorca. Discurso de inauguración de la biblioteca de su pueblo en Granada. Septiembre de 1931.

  He elegido a García Lorca y su discurso para abrir este escrito sobre la Universidad y el conocimiento, porque creo que es sincero y verdadero aquello de lo que habla, y viene al pelo tanto por la situación actual, como para este escrito. Lo único que rectificaría es la palabra violentamente. No me gusta la violencia para solucionar nada. Pero aprendí en una conferencia, que ese tipo de expresiones son los típicos de la época, del contexto, y no quieren decir literalmente lo que nosotros podemos entender.

Sobre la Universidad:
  La Universidad es, para mi, el más destacado invento que ha tenido el hombre en su existencia. Lo más bueno. Aquello que podría sacar lo mejor de nosotros mismos, aquello que somos por nuestra propia naturaleza. Razón, pensamiento, humanidad. La Universidad debe difundir el conocimiento que algunos descubren. La gente debe tener acceso a esto. La Universidad debe abrir puertas a todo el conocimiento, no solo a una parte de él
Pero como todo invento del hombre, se corrompe.
  Se corrompe por el individualismo, la fama, el interés propio, revestido de falso interés en difundir aquello que nos hace a nosotros mismos sentirnos mejores. No por interés general, no por interés universal.
  La Universidad debe servir para dar a conocer aquellas cosas que no podríamos descubrir si no fuera a través de ella: otros mundos, otras culturas, otros pensamientos, conocimientos, que solo una serie de personas pueden difundir. Un sitio donde se reúne el mundo, el conocimiento del mundo recogido desde hace siglos, la experiencia de todo un camino por la línea del tiempo, que empezó ya en un momento lejano.
  La Universidad debe agrandar a la persona, hacerla más humana, pero a la vez más pequeña. Más pequeña por que te debe hacer que te des cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos. De lo inmensamente poblado que está el mundo. De que todo existe desde hace mucho tiempo, y que no ha sido creado para que nosotros lo explotemos pasando de ello, sino para que nosotros podamos disfrutarlo, para que podamos vivir. La Universidad tiene que servir para amar todo aquello que nos rodea o, como mínimo, para considerarlo, y respetarlo.
  La Universidad debe inculcarnos gustos, intereses. Fomentar las inquietudes. No se va a la universidad para otra cosa, en mi opinión, mas que para hacerte una idea de todo lo que hay y poder meter el hocico allí donde más te guste. Me parece incorrecto que se de más importancia a una asignatura teórica, a un conocimiento concreto, porque parezca relevante, que a un gusto personal.
  Y aquí apelo a Rousseau y al los humanistas reformistas de la educación. Ninguna de sus teorías fue aplicada, pero ahí están. El alumno debe aprender según sus gustos, intereses, por su propia evolución. Sin prisas. Esto es idílico e irreal. Nuestra sociedad exige, el contexto exige. Parece que me repito, pero quiero que las ideas estén claras.
  La Universidad debe crear intereses ajenos. La Universidad no puede dar un solo conocimiento porque se crea más útil en la moda actual. No puede despreciar un conocimiento porque parece que no nos sirve para cumplir con los objetivos impuestos desde fuentes ajenas a ella misma.
  Todos los conocimientos son válidos mientras valgan al hombre para comprenderse a sí mismo y comprender aquello que le rodea. Es válido aunque solo sea para una persona. No debe fomentarse el único conocimiento, puesto que todos beben los unos de los otros. No hay conocimientos individuales, no hay una rama de conocimiento que en algún momento no tenga que tirar de otra para continuar. No hay conocimiento puro. Todos son parte de nuestra invención. Sin nosotros, serían irrelevantes. Somos nosotros los que les dotamos de existencia y, por tanto, nos pertenecen, a todos.
  La Universidad es la cabeza. De la Universidad salen personas formadas para desempeñar puestos, lugares, importantes en nuestra sociedad. Es gente que ha tenido la oportunidad de tener acceso libre, sin restricción (aparente) al conocimiento que alberga la Universidad. Gente que ha querido saber más allá de lo que tenía antes. Gente que no se ha conformado con el conocimiento recibido antes. Al menos esa es la teoría. Pero, sobre todo, gente que formará a otra gente.
  La Universidad te pone en contacto con otros países, otros idiomas, otras culturas. Te permite conocer a gente apasionada por temas muy concretos. Gente que en sí mismos son bibliotecas especializadas. Te permite conocer a gente de todas partes, de toda condición.
  
La Universidad te permite saber, conocer.

¿Cómo se ha malogrado una cosa tan pura? Si se malogra ella, se malogra el resto. Dependemos del individuo, de la acción individual para que se mantenga, para que sigan a flote los principios, para que el conocimiento llegue puro a las generaciones siguientes. Para que el conocimiento permita a otros continuarlo. En los humanos parece que es inevitable la corrupción. Parece que es inevitable no malograr algo que es bueno. No somos constantes de unas generaciones a otras. No entiendo, ni entenderé cómo hay gente que trafica con el conocimiento, con el saber. Cómo hay gente que le pone precio, que le pone escalas de valores, de interés. Nunca entenderé a la gente que no quiere conocer, que no piensa en que los demás quieran conocer. Con esto enlazo con el discurso de García Lorca de nuevo. Él se refiere solo a los libros, pero los libros son el paso al conocimiento. Son una conversación con un escritor lejano, con las ideas de esa persona a la que quizás nunca conozcas.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?”

En las Universidades hay libros, y no solo libros, están muchas de las personas que los escriben, y esto es maravilloso. Hay un conocimiento que es oral, que se transmite a través de la palabra, y poder conocer a esas personas es una de las partes mas increíbles de la Universidad. Aunque esto no es entendido por muchos, incluídos los propios autores.

De paso, hago una defensa del papel de las humanidades dentro de esta sociedad procientífica y prosociales.
Los humanistas son los que enseñan a leer. Sin leer no podemos llegar a nada, absolutamente nada de lo que se nos exige hoy en día. Tampoco llegamos al saber escrito, obviamente. Ya no quedan oradores que viajen contando historias.
Los humanistas son los que enseñan a pensar, a reflexionar, enseñan filosofía, ética, historia. ¿Alguien se atreve a decir que esto no es importante en nuestra vida, no es importante como humanos?¿No es acaso esto lo más humano que hay? Según Vico, autor italiano del Renacimiento, lo único que puede conocer el hombre es aquello que ha creado él mismo. El resto de cosas nos vienen dadas, ya creadas, según él por Dios. Vico, se refiere a la historia principalmente. La historia nos hace ver lo que hemos hecho desde el principio, lo que hemos ido creando nosotros en nuestro devenir histórico. La historia es únicamente algo humano. El resto, la naturaleza, ya estaba cuando nosotros llegamos. Las ciencias no inventan, descubren sobre cosas ya hechas.
No desprecio las ciencias porque nos han hecho vivir mejor, adaptarnos mejor. Pero tampoco creo que se deba sobrevalorar el papel de la ciencia, y el papel de aquellas que se consideran humanidades. Como ya he dicho la Universidad debe ofrecer todos los aspectos en igualdad de condiciones.

Con todo esto, me hago tres preguntas, constantemente. Me encantaría poder hacer una encuesta y ver las respuestas, así que animo a contestar.

Tres preguntas sobre la Universidad:
¿Para qué va una persona a la Universidad?
¿Cuál es el objetivo de la Universidad?
¿Cuál es el papel del profesor en la Universidad?

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