Sobre la legitimación de
los términos abstractos.
Últimamente, viendo el
devenir de los acontecimientos en estos años, y más concretamente
desde que empecé la Universidad, he pensado sobre la política, la
justicia, las relaciones interpersonales, la violencia, etc.
Desde que empecé la
Universidad han ocurrido muchas cosas a mi alrededor que me han hecho
plantearme mi papel tanto en aspectos generales como la sociedad o la
vida, a aspectos más concretos que interfieren directamente en mi
personalidad, como mi ideología política, mi futuro, las
relaciones con las personas que me rodean, etc.; y todo esto me ha
llevado a plantearme cuestiones que ya tenía cerradas, o a abrir
otras nuevas. Por eso escribo y por eso he abierto el blog.
En cuanto al tema de este
escrito, me viene de los recientes altercados en el Occidente.
Protestas que han terminado con cargas policiales que se han pasado
de la raya, protestas que han acabado con revueltas violentas,
quemando, robando, hiriendo, corrupción, la política, etc. Todo
esto, y a raíz de algunas conversaciones con distintas personas, que
opinan de forma totalmente distinta, me hizo reflexionar, primero,
sobre la violencia como medio para conseguir un fin, y de aquí,
saqué este aspecto que voy a tratar. En todo caso, este escrito es
como una segunda parte, o un subescrito del tema principal, que sería
el propuesto antes, sobre si la violencia justifica un fin. Luego de
aquí se pueden sacar otros tantos escritos que giren en torno esa
gran pregunta ¿El fin justifica los medios?
En las conversaciones que
tuve, acabé pensando firmemente en que existe una gran manipulación
en la gente que justifica la violencia como medio. Argumentaban (y es
un hecho que agradezco enormemente, que argumenten las ideas), que la
sociedad estaba harta de que el Estado, los bancos, las entidades
financieras, los políticos, etc. les explotaran, les ignoraran, les
manipularan, les robaran, les mintieran, y que encima respondieran a
sus protestas con cargas policiales y con más mentiras y más
medidas que aumentaban aún más la presión sobre ellos. Esto es
Grecia. Con este panorama, en la suma pobreza, sin un presidente
elegido democráticamente, viendo como su país se va a pique, las
protestas llegan a un extremo violento en el que queman, roban,
destrozan, hieren, etc. La policía tampoco se queda atrás y en
muchas ocasiones responde con gran violencia, tienen más medios y la
legitimación del poder, que justificará sus acciones, algo de lo
que se hablará aquí también. En este contexto, algunas personas
justifican esa violencia por parte del pueblo, ya que es el pueblo
quien debe decidir, y en el pueblo recaen las nuevas medidas. Con
esto la violencia potenciaría un cambio, es un reflejo de que una
sociedad quiere cambiar, de que una sociedad quiere romper con lo que
tiene y empezar algo nuevo, algo a mejor. Pero sobre esto hablaré en
otro escrito.
De todo esto, a mi me dio
por pensar en la gran manipulación que hay. Consignas como: “lucha
contra el Estado opresor”, “lucha contra la clase política”,
“lucha contra las fuerzas de seguridad del Estado”, “contra las
entidades financieras”, “contra el gobierno”, etc. Pero esto se
da sin necesidad de ser “lucha”. En el telediario, en los
periódicos se habla de “entidades financieras”, de “Estado”,
“gobierno”, “Fuerzas de seguridad del Estado”, etc. En
nuestras conversaciones de día a día también aparecen estos
términos. Términos abstractos a los que achacamos defectos, a los
que vemos como enemigos, o como amigos según convenga. Pero en
realidad ¿Qué quieren decir? ¿Qué significan? ¿Qué implican? En
esto he pensado. Qué gran manipulación, qué forma de llevar la
mirada hacia entes abstractos. Creo que estos términos abstractos
sólo son nombres que unifican, por ejemplo Estado. Según la Rae
Estado signifca:
2. m. Cada uno de los
estamentos en que se dividía el cuerpo social; como el eclesiástico,
el de nobles, el de plebeyos, etc.
5. m. Conjunto de los
órganos de gobierno de un país soberano.
6. m.
En el régimen federal, porción de territorio cuyos habitantes se
rigen por leyes propias, aunque estén sometidos en ciertos asuntos a
las decisiones de un gobierno común.
El
Estado unifica a unas personas en un área geográfica, bajo unas
normas. El Estado es un término abstracto, que se mantiene más allá
de la vida de las personas, o sea que se mantiene aunque la gente que
lo maneja muera, porque se suceden unos a otros. ¿Qué implica el
Estado? El Estado es variable y depende de la persona que lo lleve.
Estado Español ha existido tanto en monarquía, como en República,
como en Franquismo, se ha mantenido aunque haya habido gobiernos de
distinto tinte político, por lo que, no depende, no varía su
significado aunque las personas que lo manejan sean diferentes. Por
lo tanto, luchar contra el Estado es absurdo, y con perdón. El
Estado es un término, simplemente. Lo que hace que un Estado sea
eficiente, bueno, malo, etc. son las personas que están detrás de
él, en nuestro caso, el gobierno, encabezado por el presidente del
gobierno, una persona. Ahí es donde quiero llegar, una persona. Un
término, en mi opinión no se puede, o no se debe cambiar. Pero a
una persona sí. Las personas estamos sujetas a normas, a leyes
constituidas, en un principio, por toda la sociedad para crear un
ambiente mejor y solidario, ahora las hacen políticos (habría que
ver si son los más aptos), con un supuesto consentimiento del
pueblo. A las personas se les puede hacer responder si no han actuado
como las normas marcan, a esas personas de gobierno, nosotros los
podemos cambiar, gracias al sistema democrático, o al menos eso
debería ser así. Hay otros Estados donde no se puede elegir, en ese
caso volvería a la pregunta de arriba, sobre la violencia. Lo mismo
ocurre con el término gobierno, son personas, el gobierno puede
tener muchos colores, muchos matices, pero se le llamará igualmente
gobierno. Pero el término que más gracia me ha hecho es el de
“entidades financieras”. Estas entidades deciden qué país está
bien y cual mal, qué país quiebra y cual no. Una entidad que decide
sobre la economía mundial. ¿Qué son las entidades financieras? De
nuevo indagando nos encontraríamos con que lo llevan personas.
Espero que aún no se haya dejado la economía, en estos aspectos, a
ordenadores, aún así los ordenadores los llevarían personas, creo.
Al tema, personas. Personas con pensamiento, vida, casa, coche,
familia, en principio no son diferentes a cualquier humano, bueno sí
tienen mucho dinero, qué casualidad, y mucha cara, bueno, cara
intuimos que tienen, porque no sabemos quiénes son. Esto me recuerda
a esos exclusivos clubs de millonarios que se reúnen en sitios
secretos para hablar sobre el mundo, para decidir sobre el mundo, sin
que nosotros tengamos ni idea. Pero que causan un gran revuelo y
mucho orgullo para el país o región que los alberga. “¡Tenemos
millonarios cerca, qué emoción! Lo mismo se gastan algo y mejorará
nuestra economía”. De nuevo, como digo, son personas las que hacen
estas reuniones. Son personas que se esconden detrás de términos
abstractos. ¿Por qué? Estoy leyendo un maravilloso libro, “El
efecto Lucifer” de Philip Zimbardo, que habla sobre como una
persona que es “buena” puede hacer el mal. Aquí habla del poder
situacional en las personas, y resumiendo mucho, ya haré un escrito
solo para el libro este, lo que lleva a una persona a hacer el “mal”
es muchas veces que tiene una justificación de una autoridad. Se
justifica su acción porque lo hace por el Estado, como los soldados
en el ejército. Lo hace por la religión. Un ejemplo, y sin entrar
en polémica “ Caídos por Dios y por España”. Las acciones que
hagáis están justificadas por dos entes abstractos: Dios y
Patria/Estado. Da igual si esos actos conllevan matar, a torturar, a
destruir, a hacer cosas que antes no habrías sido capaz de hacer.
Ahora tienes una justificación, de una entidad, una autoridad en la
que confías porque o te ha hecho ver a los demás como enemigos de
tus ideales, de tu familia, de tu país, etc. o, porque te prometen
que el nuevo Estado que se forme va a ser mucho mejor. O las dos
cosas, claro. En cuanto a esto, me gustaría una reflexión ¿ Es
mejor? ¿ Ese acto violento lleva a algo mejor, de verdad? Creo que
bajo esos términos abstractos hay personas que se esconden para
hacer el mal. Como indica Zimbardo la desindividuación se da
constantemente cuando una persona hace el mal para no tener
conciencia sobre lo que haces. La desindividuación es perder tu
identidad para pasar a formar parte de algo más grande, un grupo, o
hacerte pasar por alguien totalmente diferente, como un disfraz, y
así no sentir responsabilidad “sino soy yo, si no me reconocen, no
me pueden culpar”. Esto viene de la conciencia y de las normas que
hablaba antes, saben que está mal y se busca una manera de ocultar
tu identidad para hacerlo y no sentirte mal, ¿Quién no ha hecho
algo no permitido cuando alguien no nos veía? Y no hablo de delitos
necesariamente, cosas como sacarte mocos, rascarte en determinadas
zonas, etc., pequeños actos que sabes que en sociedad está mal
vistos, pero que en privado los haces porque crees que nadie te
observa. Si esto se lleva al máximo, te encuentras con gente que
roba, mata, viola, que llevan capuchas, que actúan de noche, bajo el
manto protector del anonimato. En el ejército te visten igual, te
pintas la cara, te rapas el pelo, etc. porque te deforma y no eres
reconocible, perteneces a un grupo. En ese grupo está permitido
todo, porque al ser iguales, al no haber individuo se pueden hacer
más cosas que si fuera un individuo con un arma. Es un grupo que
lucha contra algo común. Lo mismo en la policía. Los antidisturbios
van uniformados de la misma manera, a no ser que hagas fotos,
acordarte de la cara, de la identidad de esas personas sería muy
difícil. Es normal. Pertenecen a un colectivo, a un término
abstracto, que obedece a otro término abstracto. Eso por un lado.
¿Qué pasa con los que dirigen el Estado, el gobierno, las entidades
financieras, etc.? Ahora mismo los vemos como enemigos, por la
situación actual. Pero son los mismos términos que había cuando
nos iba bien, y los que ha habido en otras épocas de la historia. El
problema son las personas que en ese momento lo forman, o no
necesariamente las personas que lo forman en ese momento, puede que
hayan sido las anteriores, eso es cierto. Aún así se sabe quiénes
son. Pero lo que quiero decir con la desindividuación de la que
hablaba, es que es muy fácil escudarte tras esos términos
abstractos. “No os estoy pidiendo más esfuerzo por mi, sino por el
Estado, por el bien común”. En los casos de corrupción una gran
parte se hacen a través de instituciones, asociaciones, etc. creadas
para realizar esos actos. Instituciones o asociaciones que dan
anonimato, porque lo que se conoce es el nombre. Luego se sabe el
nombre de los que la formaban, como Rumasa, o Noos, por poner un
ejemplo. Ese nombre da anonimato y les evita tomar conciencia sobre
lo que hacen. Lo mismo si se extiende a esas “Entidades
financieras”, son personas las que las manejan que tendrán unos
pensamientos estupendos a nivel personal, o no, no lo sabremos, pero
que bajo un nombre, hacen lo que quieren, sin sensibilidad alguna,
como autómatas. También vale para dictadores, o gente que se escude
tras términos abstractos que supuestamente los legitiman para hacer
lo que quieran en su nombre. Esto da para mucho debate, por ejemplo
la Iglesia ha permitido mucho derramamiento de sangre por Dios. Lo
que hacen estos términos abstractos aparte de dotar de unidad, es
que legitiman los actos que se produzcan bajo su nombre. Y de nuevo
vuelvo a las personas, un ente abstracto, una palabra por sí misma
no tiene significado si no hay alguien que la entienda o la diga. Con
esto pretendo decir, que los actos no los justifica el Estado, Dios,
etc. sino las personas que en ese momento están a la cabeza de los
mismos. En el caso de la Iglesia hubo Papas que tomaron decisiones
muy violentas, sin embargo otros por Dios, reclamaban razón y paz, y
criticaron las decisiones que no causaban ningún bien a nadie más
que a la Iglesia. Es un ejemplo. Otro ejemplo muy claro es el del
nazismo alemán. Una persona en nombre de Alemania promulga unas
ideas, que se acatan. Hitler legitima el uso de la violencia para
terminar con un determinado tipo de personas. Para ello las
deshumaniza y crean una maquinaria perfecta para llevarlo a cabo. Por
cierto algo que me sorprende y que viene al tema, cuando se quiere
hay que ver lo bien que pueden llegar a funcionar las cosas. Me ha
impresionado mucho ver la organización que se llevó en el nazismo
para todos los temas del exterminio, se hicieron cosas que si
hubieran sido aplicadas para otros fines Alemania habría sido una
maravilla. Pero bueno, se dieron unas directrices, y personas que
antes de esto eran excelentes socialmente hablando, acabaron matando
de una forma fría a millones de personas. Estas personas se ponían
un uniforme, pertenecían a un grupo, respondían a una autoridad que
en nombre de las cosas que más les importaba, les indicaba que
tenían que acabar con ellos porque eran un peligro para la
humanidad, y lo hacían. Veían morir a miles de personas, los
mataban ellos mismos, los dejaron de ver como personas. Yo siempre me
he preguntado cómo podían matar a seres que eran iguales que ellos,
que estaban desnutridos, que suplicaban, me parecía inconcebible,
cómo se pudo llegar a eso. Pero esas personas, cuando terminaban de
trabajar y volvían a sus casas, eran unos excelentes padres, unos
excelentes vecinos, cumplían con todas las normas cívicas. Me
parece increíble el poder situacional y el hecho de perder la
individualidad, lo que llegan a hacer. Parece que me he ido del tema,
pero no. De nuevo aparecen términos abstractos que legitiman unos
actos. Esos actos son promulgados por personas concretas que se hacen
ver como autoridad competente en estos aspectos.
Con
todo esto digo, que están manipulados, porque se les exhorta a
luchar contra términos abstractos, movidos por otro término
abstracto, la ideología, que legitima una serie de acciones para
lograr el fin de esa ideología. Esas acciones no tienen por qué ser
violentas, ni la ideología ser la misma, por supuesto. Pero en
realidad lo que cambia la situación es una persona, o un grupo de
personas. Con esto no justifico que a esa persona se le aniquile, ni
mucho menos. Pero si esas personas en vez de estar refugiadas bajo un
manto protector, se les nombrara, se les conociera, creo que sería
diferente. Y sobre todo, si la justicia funcionara como debe
funcionar, pero ese es otro tema.
Sé
que es muy genérico, sé que sabemos perfectamente quién era
Hitler, quién era Franco, eso lo sabemos ahora. Pero estas dos
personas se apoyaron en esos entes abstractos, es donde quiero
llegar. El problema no es el Estado, no es Dios, o los dioses, no son
las entidades financieras, no son los bancos, no es el gobierno, sino
las personas que ven legitimadas sus acciones por estar bajo unos
términos abstractos a los que todos asociamos con autoridad. Esas
personas supieron aprovechar el momento para llamar a la lucha contra
un enemigo abstracto, heterogéneo, con la excusa de que suponía un
peligro para los ideales y principios de algunas personas. Mucha
labia. Y bajo esta legitimación un grupo de gente que acaba actuando
en consecuencia. En mi opinión si todos viéramos este poder
situacional, estas máscaras tras las que se esconden, sería más
fácil cambiar las situaciones. Son personas. De la misma manera que
se deshumaniza al enemigo para no sentir remordimiento por lo que se
ha hecho, se “deshumanizan” las otras personas para quitarse
culpa. Hay muchos que critican a Dios y al Estado, pero creo que más
que a ellos, a lo que representan y lo que se ha hecho en su nombre,
pero de nuevo, insisto, esos términos los hemos dado los humanos.
Esos actos los ha legitimado una persona. Es perfectamente razonable,
y me parece muy bien que se critiquen las estructuras, por lo que
digo arriba, de lo que legitiman. Pero esto se ve a tiempo pasado. En
el momento en el que vivimos, en el presente, las acciones las mandan
personas ahora mismo. Cambiar a esas personas, por otras con otra
manera de pensar sería lo correcto. Con esto doy razón, en parte, a
los que piden cambio, pero lo que dejo para otra ocasión es el medio
por el que conseguirlo, de nuevo ¿el fin justifica los medios? ¿El
cambio producido por medio de la violencia, crea algo mejor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario