“Y
yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de
reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones
culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que
todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen
todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es
convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en
esclavos de una terrible organización social.”
Federico García Lorca. Discurso de inauguración de la biblioteca
de su pueblo en Granada. Septiembre de 1931.
He elegido a García
Lorca y su discurso para abrir este escrito sobre la Universidad y
el conocimiento, porque creo que es sincero y verdadero aquello de lo
que habla, y viene al pelo tanto por la situación actual, como para
este escrito. Lo único que rectificaría es la palabra
violentamente. No me gusta la
violencia para solucionar nada. Pero aprendí en una conferencia, que
ese tipo de expresiones son los típicos de la época, del contexto,
y no quieren decir literalmente lo que nosotros podemos entender.
Sobre la Universidad:
La Universidad es, para mi, el más destacado invento que ha tenido el hombre en su existencia. Lo más
bueno. Aquello que podría sacar lo mejor de nosotros mismos,
aquello que somos por nuestra propia naturaleza. Razón, pensamiento,
humanidad. La Universidad debe difundir el conocimiento que algunos
descubren. La gente debe tener acceso a esto. La Universidad debe
abrir puertas a todo el conocimiento, no solo a una parte de él.
Pero como
todo invento del hombre, se corrompe.
Se corrompe por el
individualismo, la fama, el interés propio, revestido de
falso interés en difundir aquello que nos hace a nosotros mismos
sentirnos mejores. No por interés general, no por interés
universal.
La Universidad debe
servir para dar a conocer aquellas cosas que no podríamos descubrir
si no fuera a través de ella: otros mundos, otras culturas, otros
pensamientos, conocimientos, que solo una serie de personas pueden
difundir. Un sitio donde se reúne el mundo, el conocimiento del
mundo recogido desde hace siglos, la experiencia de todo un camino
por la línea del tiempo, que empezó ya en un momento lejano.
La Universidad debe
agrandar a la persona, hacerla más humana, pero a la vez más
pequeña. Más pequeña por que te debe hacer que te des cuenta de lo
pequeños e insignificantes que somos. De lo inmensamente poblado que
está el mundo. De que todo existe desde hace mucho tiempo, y que no
ha sido creado para que nosotros lo explotemos pasando de ello, sino para que nosotros podamos
disfrutarlo, para que podamos vivir. La Universidad tiene que servir para amar todo aquello
que nos rodea o, como mínimo, para considerarlo, y respetarlo.
La Universidad debe
inculcarnos gustos, intereses. Fomentar las inquietudes. No se va a
la universidad para otra cosa, en mi opinión, mas que para hacerte
una idea de todo lo que hay y poder meter el hocico allí donde más
te guste. Me parece incorrecto que se de más importancia a una
asignatura teórica, a un conocimiento concreto, porque parezca
relevante, que a un gusto personal.
Y aquí apelo a
Rousseau y al los humanistas reformistas de la educación. Ninguna
de sus teorías fue aplicada, pero ahí están. El alumno debe
aprender según sus gustos, intereses, por su propia evolución. Sin
prisas. Esto es idílico e irreal. Nuestra sociedad exige, el
contexto exige. Parece que me repito, pero quiero que las ideas estén
claras.
La Universidad debe
crear intereses ajenos. La Universidad no puede dar un solo
conocimiento porque se crea más útil en la moda actual. No puede
despreciar un conocimiento porque parece que no nos sirve para
cumplir con los objetivos impuestos desde fuentes ajenas a ella
misma.
Todos los conocimientos
son válidos mientras valgan al hombre para comprenderse a sí mismo
y comprender aquello que le rodea. Es válido aunque solo sea para
una persona. No debe fomentarse el único conocimiento, puesto que
todos beben los unos de los otros. No hay conocimientos individuales,
no hay una rama de conocimiento que en algún momento no tenga que
tirar de otra para continuar. No hay conocimiento puro. Todos son
parte de nuestra invención. Sin nosotros, serían irrelevantes.
Somos nosotros los que les dotamos de existencia y, por tanto, nos
pertenecen, a todos.
La Universidad es la
cabeza. De la Universidad salen personas formadas para desempeñar
puestos, lugares, importantes en nuestra sociedad. Es gente que ha
tenido la oportunidad de tener acceso libre, sin restricción
(aparente) al conocimiento que alberga la Universidad. Gente que ha
querido saber más allá de lo que tenía antes. Gente que no se ha
conformado con el conocimiento recibido antes. Al menos esa es la
teoría. Pero, sobre todo, gente que formará a otra gente.
La Universidad te pone
en contacto con otros países, otros idiomas, otras culturas. Te
permite conocer a gente apasionada por temas muy concretos. Gente que
en sí mismos son bibliotecas especializadas. Te permite conocer a
gente de todas partes, de toda condición.
La Universidad te
permite saber, conocer.
¿Cómo se ha malogrado
una cosa tan pura? Si se malogra ella, se malogra el resto.
Dependemos del individuo, de la acción individual para que se
mantenga, para que sigan a flote los principios, para que el
conocimiento llegue puro a las generaciones siguientes. Para que el
conocimiento permita a otros continuarlo. En los humanos parece que
es inevitable la corrupción. Parece que es inevitable no malograr
algo que es bueno. No somos constantes de unas generaciones a otras.
No entiendo, ni entenderé cómo hay gente que trafica con el
conocimiento, con el saber. Cómo hay gente que le pone precio, que
le pone escalas de valores, de interés. Nunca entenderé a la gente
que no quiere conocer, que no piensa en que los demás quieran
conocer. Con esto enlazo con el discurso de García Lorca de nuevo. Él se refiere solo a
los libros, pero los libros son el paso al conocimiento. Son una
conversación con un escritor lejano, con las ideas de esa persona a
la que quizás nunca conozcas.
“Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no
puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su
hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un
hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible
agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y
¿dónde están esos libros?”
En las Universidades hay
libros, y no solo libros, están muchas de las personas que los
escriben, y esto es maravilloso. Hay un conocimiento que es oral, que
se transmite a través de la palabra, y poder conocer a esas personas
es una de las partes mas increíbles de la Universidad. Aunque esto no es entendido por muchos, incluídos los propios autores.
De paso, hago una defensa
del papel de las humanidades dentro de esta sociedad procientífica
y prosociales.
Los humanistas son los
que enseñan a leer. Sin leer no podemos llegar a nada, absolutamente
nada de lo que se nos exige hoy en día. Tampoco llegamos al saber
escrito, obviamente. Ya no quedan oradores que viajen contando
historias.
Los humanistas son los
que enseñan a pensar, a reflexionar, enseñan filosofía, ética,
historia. ¿Alguien se atreve a decir que esto no es importante en
nuestra vida, no es importante como humanos?¿No es acaso esto lo más
humano que hay? Según Vico, autor italiano del Renacimiento, lo
único que puede conocer el hombre es aquello que ha creado él
mismo. El resto de cosas nos vienen dadas, ya creadas, según él por
Dios. Vico, se refiere a la historia principalmente. La historia nos
hace ver lo que hemos hecho desde el principio, lo que hemos ido
creando nosotros en nuestro devenir histórico. La historia es
únicamente algo humano. El resto, la naturaleza, ya estaba cuando
nosotros llegamos. Las ciencias no inventan, descubren sobre cosas ya
hechas.
No desprecio las
ciencias porque nos han hecho vivir mejor, adaptarnos mejor. Pero
tampoco creo que se deba sobrevalorar el papel de la ciencia, y el
papel de aquellas que se consideran humanidades. Como ya he dicho la
Universidad debe ofrecer todos los aspectos en igualdad de
condiciones.
Con todo esto, me hago
tres preguntas, constantemente. Me encantaría poder hacer una
encuesta y ver las respuestas, así que animo a contestar.
Tres preguntas sobre la
Universidad:
¿Para qué va una
persona a la Universidad?
¿Cuál es el objetivo de
la Universidad?
¿Cuál es el papel del
profesor en la Universidad?