martes, 24 de noviembre de 2015

Sobre el respeto por lo público.

El otro día leí un artículo que hablaba sobre por qué los niños japoneses tenían que limpiar sus colegios, como parte de su educación. Aquí el link a la noticia de la BBC.

«“En la escuela, un alumno no sólo estudia las materias, también aprende a cuidar lo que es público y a ser un ciudadano más consciente”,  explica el profesor Toshinori Saito.»

«"Desde tiempos antiguos, las escuela y los maestros son respetados. Los alumnos aprenden a cultivar un sentimiento de amor y agradecimiento hacia la escuela", dice Emilia Mie.»

Este artículo fue escrito para los lectores de Brasil, pero creo que vale igual para los españoles. Es evidente que hay un problema en lo que respecta al respeto por lo público, creo que todos podemos poner varios ejemplos enseguida. Pero en este artículo se habla de dos cosas importantes: lo público y el respeto a los profesores. Voy a hablar solo del respeto por lo público, porque lo de los profesores merece un escrito aparte.

Trabajo en una institución pública, en una biblioteca. Como bibliotecaria me toca ordenar los libros de las estanterías. Se me cae el alma cuando los veo destrozados, tirados, rotos…Hacemos lo que podemos poniéndoles celo, forrándolos, pegándolos…Pero nada, es inútil, muchos están en mal estado.

Me enfada mucho cuando les veo entrar como energúmenos, corriendo a coger los libros, sin importarles que se caigan, que sus hojas se arranquen… Me dan ganas de decirles “Si tratáis así a los libros no quiero ni pensar cómo tratáis a las personas”. Porque sí, de verdad que tiene mucho que ver el cómo tratamos un bien que es de todos, con cómo tratamos a las personas, porque también nosotros somos un bien de todos.

También me cabrea mucho la gente que trae los libros con mucho retraso y sobre todo dos casos: a los que, encima, les importa un carajo y los que lo entregan tarde cuando tienen una reserva de otra persona. No sé a vosotros, pero a mi me parece una falta de respeto tremenda por lo público y por los demás. Me he visto muchísimas veces perjudicada por personas que no han entregado el libro cuando debían hacerlo.

Pero el artículo habla de la limpieza y seguro, seguro, que recordáis a alguien tirando cosas al suelo, escupiendo, destrozando lo que es de todos y que habéis escuchado la siguiente frase “es que sino lo hago los barrenderos pierden su trabajo, que para eso están, para limpiarlo”. Os suena ¿verdad? He visto a madres y padres decirle a sus hijos “Nah, tíralo al suelo” ante mi estupor…

Creo que todo viene de un fallo bastante gordo en la definición que tenemos de lo público. Lo público no es eso que está para servirte a ti, como individuo, no es tuyo. ¡Oh!, espera, sí, sí que es tuyo, porque lo pagas, como los demás. Es tan tuyo, como mío y yo lo mío lo cuido, porque es mío, porque quiero que me dure y disfrutarlo y que esté bien. ¿Vosotros no?

Se produce una duplicidad curiosa. Lo público me sirve a mí, pero no es mío, porque yo no lo he pagado (irónico) directamente, por lo tanto no lo considero de mi propiedad y eso me da permiso para no tratarlo como si fuera algo que hubiera adquirido yo directamente. ¿No os parece un tanto extraño? ¿No pensáis en un montón de ejemplos? La corrupción en la política también responde a este planteamiento, si lo pensáis. Robo dinero público, porque no es mío directamente, y como no es mío directamente lo puedo robar sin sentirme culpable… (es el colmo de la desfachatez). Pero esto da para una tesis. Volvamos al artículo.

Habla de limpieza, habla de niños que son educados en el respeto por su espacio compartido. ¿Os parece mal que la limpieza forme parte de su formación? ¿No creéis que eso les hace ser más conscientes de que lo que usan es tanto suyo como de los demás y que por tanto es conveniente cuidarlo?

Pero en la misma noticia habla del intento por aplicar ese tipo de educación en Brasil y el fracaso por la denuncia de abuso. No creo que a esos niños les haga ningún mal limpiar lo que ensucian, sobre todo porque no sustituyen en ningún caso a las personas que limpian, que probablemente usen productos más específicos de limpieza. Por las fotos creo que los niños solo pasan la escoba y la mopa, pero que no juegan con productos químicos.

Cuando voy a algún baño y veo que está lleno de pis, fuera de la taza, todo lleno de papel, sucio, etc. pienso, vaya, si lo tuviera que limpiar la misma persona que lo ha hecho seguro que tenía más cuidado ¿no creéis? Las personas que limpian no tienen por qué limpiar tu mierda, están para desinfectarlo, para poner papel higiénico, u otras cosas, pero sinceramente creo que limpiar determinadas guarradas puede evitarse…

Madrid tiene una cantidad de papeleras tremenda, de las ciudades con más papeleras del mundo, seguro. Y sin embargo, no es raro encontrarte porquería por ahí repartida, incluso cerca de una papelera.

Recuerdo en Italia, en un botellón en una plaza, que había solo unos contendedores. Bien la mayoría de la gente se levantaba y tiraba sus botellas al lugar correspondiente. Las únicas personas que no lo hicieron de toda esa plaza fueron españoles, que pasaron de levantarse a tirarlo y lo dejaron en el suelo y encima, después de destacar lo limpia que era la gente. En los pocos botellones que he estado, me ha llamado siempre la atención la desidia, la actitud vaga y perezosa de la gente, que teniendo contenedores a 5 metros, preferían tirarlo al suelo. ¿No creéis que si se limpiara todo después de terminar el botellón no habría tantos problemas para que dejaran celebrarlo sin problemas? Porque no hace falta más que venir un viernes por la mañana o un lunes por la Universidad para ver el asco que da e ir intentando no pisar los cristales, las botellas, las bolsas de plástico y ver los contenedores casi vacíos al lado.


Que hay un problema grave de respeto a lo público, creo, que es indiscutible. Solucionarlo, no sé, a mi no me parece tan complicado. ¿Qué opináis?